16 de septiembre de 2010

V SUBIDA A LA SAGRA 2010

El sábado pasado, se celebraba en La Puebla de Don Fadrique (provincia de Granada) la V subida a la Sagra, Carrera por montaña de 27,5 Km y 2180 m de desnivel positivo acumulado.
Un Quijote (como no) salía de Albacete el viernes para correrla. Este Quijote conoce bien la prueba, va muy a menudo a la Puebla, no en vano ha subido a la Sagra en multitud de ocasiones.
A mi llegada, el pueblo presenta un aspecto inusual. Por la tarde, lo normal es que la gente esté metida en los bares, de vinos y cañas, sin embargo, en esta ocasión, hay un montón de gente, con aspecto extraño (con ropa de deporte y cosas así) que merodea por la puerta del Ayuntamiento. La razón: a las 8, se va a dar una charla técnica sobre la carrera.
Cuando voy a entrar al salón de actos, un viejo del pueblo se acerca a un chaval cercano a mí y entabla conversación. Ésta reza como sigue:

- Viejo: “¿y tu de donde ere..?”

- El chaval: “yo de Albacete” (me le quedo mirando a ver si lo conozco, pero no).

- Viejo: “¿va.. a subi.. mañana a la Sagra?”

- El chaval: “si”

- Viejo: “po.. ten cuidao que ahí no e.. el primero que se mata. Yo cuando era joven… y bla, bla, bla ….”

Entramos al salón y nos explican como va a ser la carrera: una salida neutralizada de 700 m después 1,5 Km de pista para pasar a senda por donde se inicia una primera subida de 700 m. A continuación una bajada muy técnica, por un cortafuegos sin senda y mucha pendiente, para pasar a un terreno de transición de unos 4 Km (muy rápidos según el ponente) antes de afrontar la subida de 1200 m a la Sagra, cuya cumbre alcanza los 2383 m, por una senda muy empinada y con alguna trepada. Después de esto la bajada de la Sagra, unos vertiginosos 900 m por trialera hasta unos caminos que tras unos 4 Km nos llevan a la meta.
Hay 7 puestos de avituallamiento-control. En casi todos ellos, bebidas isotónicas, barritas energéticas y fruta. Nos explica el organizador, que el fin de semana pasado han porteado (es decir subido al lomo) más de 350 litros de agua hasta la cumbre de la Sagra, por lo que nos pide que al menos ésta no nos la echemos por encima…que nos la bebamos. Una última cosa, es obligatorio llevar un chubasquero durante toda la carrera.
Al salir de la charla entablo conversación con los dos chavales de Albacete, son del Club Atletismo Chinchilla y dicen que es la primera carrera por montaña que van a correr. Están algo inquietos, no me extraña, no conocen la zona ni el pueblo. Antes de retirarnos a dormir decidimos ir a tomar una caña. Yo ya se que unas buenas cañas dan alas pero aquí es literal porque es que de tapa nos ponen unas alas de pollo… ¡esto si es empezar bien!.
A la mañana siguiente la salida es a las 9. Nos congregamos unos 300 participantes. Ya se ve que el tiempo va a ser caluroso y más de alguno piensa que el chubasquero va a sobrar. Son las 9, la carrera “está en las manos del Alcalde” y enseguida en nuestras piernas, y al momento ya estamos corriendo por el pueblo y después iniciamos la primera subida de la jornada, la cual no se hace demasiado dura, cada uno sube a su ritmo. Unos lo hacen con la técnica denominada ca-ca (caminar-caminar) y otros, como yo la ca-co (caminar correr). La bajada es otro cantar, cada uno baja como puede y alguno como no puede. Un chaval delante de mí se ha caído y permanece sentado en el suelo. Paso por su lado y me dice que ya ha avisado a la organización.
Llego al terreno rápido, según el de la organización, pero ya llevo una hora y media de carrera y la verdad que muy rápido no voy. Se trata de una serie de caminos con cuestas parecidas a las de Alcalá del Jucar.
A continuación vamos a iniciar la subida a la Sagra, primero por unos caminos ya bastante empinados, y después por una senda que lo es todavía más, aquí la única técnica posible es ca-ca. Llevo más de dos horas de carrera y ya noto que si me paso los calambres me van a sacudir sin piedad. No quiero repetir la experiencia del año pasado en Ricote, así que a regular la marcha toca, “si me acalambro ahora, no podré subir, así que me digo a mi mismo “¡CENTRATE!”. Estas palabras las repetiré sin cesar hasta la llegada a meta. Mi ritmo no es rápido (tampoco me duermo) y para mi asombro voy pasando a gente sin cesar, algunos van a cuatro patas.
Toco la cumbre de la Sagra, bebo agua y para abajo sin más. La segunda mitad de la bajada es por terreno nuevo para mí. A pesar de que he subido a la Sagra docenas de veces, nunca he bajado por aquí. Es una senda muy empinada que nos deja abajo en un santiamén, eso sí, las piernas no notan descanso alguno. Continúo pasando a gente en el descenso. Los últimos Km, por caminos con ligeras bajadas y subidas, los paso bastante decentemente excepto el último que nos meten por un camino “pestoso”, y ya con mucho calor. Es la 1 de la tarde pasadas cuando llego a meta. He echado algo más de 4 h. Mi preparación no me daba para tanto. El grifo de la cerveza está enfrente “¡te voy a dejar seco!” pienso para mí.
Al rato veo a los chinchillanos, ya tienen su experiencia en carreras por montaña, seguro que los veo en otra de estas. Por mi parte seguro que año que viene vuelvo.

Ascendino