1 de enero de 2011

100 Km. BEZANA 2011

IMPOSSIBLE IS NOTHING..........

Ya ha pasado tiempo desde esos 6 minutos 15 segundos el kilómetro de Casas Ibañez donde debutaba en esto de las carreras populares por el año 2003 de la mano de Manolo (Titanic, el zapatero) y de Ana, mi mujer, con unos pantalones cortos de cuando corría mi suegro hace otros tantos años (Agustín).
¡Como disfruté en aquella carrera!, recuerdo como me doblaban Rachid y Conrado (que manera de correr) y otros tantos, claro. Y a pesar de acabar prácticamente en solitario y con las entrepiernas totalmente ensangrentadas, todavía oigo a la llegada en meta a aquellas mujeres que me decían: “Muy bien, el último, pero el más guapo. Dame dos besos”.
Al terminar la carrera y después de un rato de recuperación de vuelta a Albacete ya le decía a Ana: “a ver cuando hago la próxima”, eso sí, tuve que esperar por lo menos una semana para poder andar normal. Y así fué como todo empezó.

..........................Ese mismo año llegó otro gran momento, la Media Maratón de Albacete, una media, casi nada, aquello era todo un reto, había que acabarla y daba igual el tiempo, y allí con mi hermano Javi, que tambien había empezado a correr, conseguimos ese gran objetivo y en 1h 52 (un tiempazo), entonces nos preguntábamos ¿seríamos capaces alguna vez de hacer 1h 30’?.
Hubo que esperar un par de años para afrontar otro gran reto LA MARATON, algunas cosas estaban claras: el lugar, MADRID, y la compañía, mi hermano JAVI. Y eso eran ya palabras mayores. Y después de cuatro meses de entrenamiento conseguimos el gran reto, terminarlo en buenas condiciones y disfrutándolo mucho.
Parecía que ya hubieramos conseguido todo, pero ya sabeis como es esto y como engancha y enseguida empiezas a buscar nuevos retos, nuevos sueños. Y entre esos sueños siempre han estado los 100 kilómetros de Bezana (Santander), que conocí de la mano de Agustin y de Rechen. Tantas batallitas, historias y anécdotas tenían que ir calando poco a poco y siempre piensa uno “¿y por qué no yo?”. Es algo que al principio parece imposible, pero siendo constante, con paciencia y con mucho trabajo todo se puede conseguir.
Y así llegó la presente temporada en la que se dieron las circunstancias para afrontar el Gran Reto: muy buen momento de forma, más tiempo de entrenamiento y otro loco como yo que nos picasemos el uno al otro: nuestro hombre del hierro particular JORGE.
Mientras yo estaba dispuesto a afrontar mi primer ultramaratón, Jorge quería culminar toda una gesta, en un mismo año, tres carreras de 100 (Ronda, Aneto y Bezana) más Carros de Foc (que aunque no llega a los 100, es tan dura como las anteriores), de esta manera iba a por todo un POKER DE ASES.
El momento de forma de presentarnos a la carrera era bien distinto para los dos, mientras yo había enfocado todo hacía la misma, Jorge llegaba con una gran carga de todo el año y con una lesión en las últimas semanas que puso en serias dudas su participación, pero todos los que lo conocemos estabamos convencidos de que lo iba a intentar, porque a éste a coraje no le gana nadie.

La expedición “Bezana” se realizó en varias fases, encabezada en un primer momento por Agustin y Rechen (inspiradores de esta historia quijotesca) viajando el martes y preparando toda la logistica (incluso pintadas sobre el recorrido), para el jueves por la noche incorporarnos Ana y yo, y el martes a mediodía Jorge, Mamen y Angel (este último por sorpresa), quedando así desde ese momento la Junta Directiva del Club al completo. Pero todavía faltaba uno más, mi hermano Javi llegando el viernes por la noche.
Como veréis el apoyo era impresionante, tanto por los miembros del club, como por la familia, como por los amigos de Santander, que fueron unos miembros más de la familia, sitiendonos arropados en todo momento.
Con una expedición tan completa, tuvimos que separarnos para dormir el viernes por la noche, pero antes por la tarde recogida de dorsales, visita del recorrido, paseo por Santander, cañitas en Casa Luis y cena todos juntos, para después descansar para lo que se nos venía encima al día siguiente.
A las 6:15 nos volvíamos a juntar todos, ya desayunados para preparar el avituallamiento y dirigirnos a línea de salida, después de unas cuantas fotos, claro. Y allí con la noche cerrada todavía, aquello empezaba a imponer, rodeados de monstruos del atletismo y del ultrafondo, dos quijotes de Albacete dispuesto a hacer historia, pasamos por cámara, control de los jueces y ya estamos allí todos juntos, con nuestro reflectante para que los coches nos vean en la oscuridad, ya que el recorrido estaba abierto al tráfico, por lo que además de la dureza de la carrera en sí, teníamos que preocuparnos de coches, motos y bicis. Así que, aprovecho para revindicar a la administraciones un poco de apoyo a los deportes minoritarios (que éste no lo es tanto), que en este país parece que solamente existe un deporte y ahí si que movilizan lo que haga falta, mientras que el otro día siendo un Campeonato de España nos jugabamos la vida.

Y después de este inciso, sigamos con la historia. Son las 7:00 y tras el subidón de adrenalina, los oportunos abrazos y el vamos a por ellos, pistoletazo de salida y comienza la carrera. Aquí el ritmo se lo tiene que marcar cada uno, sobre todo debe ir cómodo (al principio, por supuesto) y olvidarse del resto, tendremos muchas horas por delante para ir viéndonos todos y cualquier error de ritmo se paga demasiado caro, así que cada uno cogimos nuestro ritmo y comenzamos a realizar kilómetros. El recorrido es un circuito de 10 kms. al que daríamos 10 vueltas, y el trazado duro, un verdadero rompepiernas, lleno de subidas y bajadas en las que a medida que pasan las vueltas van inclinando un poco más las cuestas, convirtiéndose los repechos de la primera vuelta en largas y duras cuestas en las últimas.
Al paso de la primera vuelta cuando todavía era de noche marcaba algo más de 51 minutos y Jorge 55 minutos, muy buenos pasos para el principio, y allí se encontraban toda nuestra gente dándonos su aliento, con nuestra propia mesa de avituallamiento, bandera, banderines, en fin un apoyo que no sé yo si nos merecemos.
Las siguientes vueltas se trataba de coger ritmo, velocidad crucero y dejar que pasarán los kilómetros, nuestros acompañantes se multiplicaban por el recorrido, mientras Ana, Mamen y Rechen se apostaban en la mesa y en los finales de cada vuelta, Agustin, Javi, Angel y Lolo (otro más de la familia) daban una vuelta al recorrido en sentido inverso, teniendo así perspectiva de la carrera, haciendo las correspondientes fotos y cruzandonos durante las vueltas 2, 3 y 4. Durante estas primeras vueltas a pesar de marcar yo el ritmo que veía que me venía bien también tuve compañía de un atleta de Oviedo, Carlos Camacho (que lamentablemente no podría concluir la prueba) y Gerardo Gómez (Valladolid) con el que caminaría bastantes kilómetros. En cambio Jorge no tuvo suerte ni siquiera en eso y no encontró compañía de otros corredores durante la carrera, aunque si que encontró el apoyo de nuestra gente, eso sí que no faltó en ningún momento.
Así ya me iba acercándo al paso por la 5ª vuelta, mitad del recorrido cuando pasaba como una exhalación Don Assier Cuevas, que me doblaba a una velocidad de vértigo (que manera de correr, daba gusto verlo) y se iban acercándo las 11 de la mañana hora de salida de la media maratón y casi coincidiéndo con ella pasé por el kilómetro 50, por lo que coincidí con los corredores de la media y anduve unos kilómetros con mi hermano Angel y Javi, quedándonos Javi y yo durante las dos siguientes vueltas, ya que era el mismo recorrido. Estos kilómetros se pueden decir que son claves, física y psicológicamente, es cuando se empieza a notar de verdad el cansancio y los kilómetros y es cuando hay que superar ese muro, y con la ayuda de Javi todo resultó mucho más fácil, estuvimos tambien con la compañía de Gerardo y unos acompañantes que él llevaba, e incluso hubo tiempo para unos cuantos chistes (toda ayuda es poca), después y antes del 70 mi compañero Gerardo se marchó delante acabando con un gran tiempo de 8 h 19' (nada mal siendo de la categoría de más de 50 años).
Mientras tanto, durante estos kilómetros Jorge comenzaba ya a sufrir, le había tirado una bicicleta y había comenzado con problemas de estómago, por lo que el resto de carrera tendría que hacerla solamente con líquidos, nada sólido. Esto, con la segunda mitad de carrera por delante es como la lucha de Don Quijote con los molinos de viento. Pero ahí estaba la garra y el coraje de Jorge del que os hablaba anteriormente. Y ahí comenzó a fraguar su gesta.
Yo pasaba por el kilómetro 70 y lamentablemente me quedaba en solitario, Javi terminaba su media maratón, aunque lo de solitario es muy relativo porque siempre se movieron por parte del recorrido con el fin de que no nos sintieramos sólos en ningún momento y acompañandonos durante algunos metros, ya que no se permitía el acompañar a los corredores si no se estaba en carrera. Pero ahí estaban siempre que hacían falta, para los ánimos, el avituallamiento, para lo que fuera. Y así llegaba al kilómetro 80, aunque había tenido que bajar el ritmo porque los músculos comenzaban a dar algún aviso, psicológicamente solo quedaban 2 vueltas, así que solo cabía decir: “llegados hasta aquí, habrá que terminarla”, total es una media maratón y así con pensamientos positivos y sufrimientos negativos te plantas en el kilómetro 90 y ahí si que te vienes arriba (físicamente no mucho), ya sabes que lo tienes y que lo vas a conseguir y entonces es cuando vas contando los kilómetros que te faltan uno a uno, y aparte de sufrir disfrutas, lo saboreas, te emocionas en algunos momentos, km. 97, se acaba la cuesta, km. 98, estamos, estamos..., km. 99 ahora sí... y te plantas en línea de meta y al fondo ves a toda la familia y amigos y levantas los brazos: “SI, LO CONSEGUI”. Y te fundes en un abrazo con todos.

Pero esto todavía no ha terminado, poco antes de llegar yo, Jorge ha cubierto el kilómetro 80, y continua su gran lucha contra el crono y contra todo, en meta me informan de como va: “Va jodio”, incluso Agustin le ha dicho varias veces que considere el retirarse. Yo cuando lo doblé por el kilómetro 54 no lo ví tan mal y como no le había vuelto a coger vuelta pensaba que se había recuperado, pero ya me dicen que viene sufriendo mucho y que no están seguros de que lo logre. “¿como que nó?, nuestro Jorge, menudos huevos tiene este tio”, “si hay alguien que sabe dosificarse y sobreponerse ese es Jorge”.
Y para concluir tan gran gesta, al pundonor de Jorge se unía todo el equipo Quijote, nada más llegar yo a meta se movilizaba todo el mundo (yo no mucho, no sentía las piernas), pero allí estaban Angel, Mamen y Javi, que después de haberse levantado a las 5 de la mañana, después de haberse echo la Media Maratón y después estar toda la mañana andando y de pie por el recorrido, y a los que se unieron Lolo, Rosa y Julio (santanderinos que son más que amigos), fueron en busca de Jorge a distintos puntos de recorrido para seguir dándole ánimo, que no estuviera sólo en ningún momento, porque estaba a punto de conseguirlo y lo iba a lograr. Mientras tanto tambien nos llegaba vuestro apoyo desde Albacete, manteniendo un contacto continuo telefónico con Pedro, gracias tío. Había pasado por el kilómetro 90 y se encontraba ya en la última vuelta, y entonces comenzaba tambien el sufrimiento en línea de meta donde esperabamos el resto de la expedición, los teléfonos comenzaban a echar humo: “¿los habeis visto?, ¿por qué kilómetro va?, ¿como lo lleva?”, queda media hora y le faltan 4 o 5 kilómetros, parece que lo va a conseguir pero hay que esperar, no es fácil.
Y cuando faltan poco más de 10 minutos para el cierre de control, ahí aparece al fondo de la línea de meta una mancha verde, es un quijote, vamos Jorge, la megafonía se centra en él, y ya lo nombran como quijote, ya nos conocen en tierras cántabras y se hacen eco de la garra que tiene. Cruza la línea de meta y se tira al suelo, no sin antes darnos un gran abrazo. “LO CONSIGUIO”.

La alegría era completa, se habían conseguido los objetivos y nos quedaba una gran satisfacción y un gran dolor de piernas, del que todavía arrastramos las secuelas. Aunque este dolor fue mucho más llevadero cuando nos sentamos todos a la mesa a degustar los manjares que nos había preparado Coral (otra más de la familia), procediendo a realizar una comida-merienda-cena que se prolongó hasta las 10 de la noche. Siendo un día completito.
El domingo por la mañana emprendíamos el viaje a tierras manchegas con ganas veros a todos para celebrarlo, aburriros un poco con nuestras historietas y volver a compartir entrenos (aunque para eso habrá que esperar un poquito más).

Ya solo que algo que por ser lo último no es menos importante y es dedicaros a todos esta carrera, por lo que te lo brindo a ti, y a ti, al corredor popular, al esfuerzo que realizas, porque lo he visto y lo he vivido y durante este tiempo he compartido asfalto y tierra con todos vosotros, que sin duda me habeis ayudado y mucho a llegar hasta aquí. Y que no quiero nombraros porque sería muy largo y correría el riesgo de olvidarme de alguien, pero tener por seguro que me acuerdo de todos.

GRACIAS. SIN VOSOTROS NO HUBIERA SIDO POSIBLE.