14 de febrero de 2011

Carreras de orientación 2011. ISSO, Hellín.

El domingo 13-Febrero, en Isso, pedanía de Hellín algunos nos estrenábamos en las carreras de orientación. Y para ir con tiempo, quedamos prontito en el bar Daniel, Agustín, Blanca, Jose Antonio, Ana, Alberto Picazo, Victoria, Pilar, 7 niños, 2 perros y un servidor. Y qué mejor manera para empezar en el mundillo de la orientación que perderse para llegar. En el cruce de Socovos camino de Elche de la Sierra preguntamos a la guardia civil, pero no sabían nada de ninguna carrera. Volvimos a Isso y ya vimos las indicaciones que nos llevaron a un paraje al lado del río Mundo. Al ser nóveles en este tipo de deporte nos dejamos guiar por los veteranos. Tras apuntarnos, alquilar los chips y comprar un par de brújulas fuimos a pedir la hora de salida. Los Robles cómo ya sabían los prolegómenos estaban tranquilos. Los demás estábamos de los nervios con tanto niño y perro, y además como era prueba del campeonato escolar había muchísimos infantes. De los mayores no conocía a nadie, al ser nuevo las caras no me sonaban de nada.

Tras refrescar los conocimientos aprendidos el día anterior en la Marmota aprecié como empezaban a salir los corredores. Eran las 11:30 h y de los nuestros los primeros en salir fueron los Robles, luego los niños y por último los mayores. Le dije a Pilar que pensaba correr, por lo que ella decidió “ir de paseo” con Victoria. Tras recoger el mapa y ver los puntos de control, me percaté que de correr, nada de nada. La mayor parte de recorrido eran riscos, cuestas, bancales, vaguadas, matorral, bosque y llanos con piedras. Casi todo el recorrido lo hice andando o al trote y sólo corría cuando pillaba algún camino. Los del GODIH, todo hay que decirlo, se esmeraron en esconder las balizas. A mitad de mañana el monte parecía como si hubiesen abierto la temporada de setas o de caza. Estaba plagado de niños, grupos, masters, parejas y solitarios. Esto de la orientación es un compendio de atletismo: carrera en caminos, marcha entre olivos y almendros, salto de longitud en ribazos, salto de altura hacia abajo en terraplenes y bancales, carreras de obstáculos entre matas y piedras. Sólo faltaban pruebas de lanzamiento. Me crucé con Agustín un par de veces pero llevábamos rumbos distintos. Al llegar a meta estaban Ana y Blanca animando a los corredores: “¿Os habeis retiradoooo..?. “Síiiii..”. Tras una hora dando vueltas por las lomas ya había llegado a meta Pablo, mi hijo mayor. Posteriormente fueron entrando los hijos de Alberto y Victoria, Jose Antonio, Agustín y mis melgos. Más tarde entró Luisa pero tuvo que volver a por la última baliza que se la había saltado. Cada vez llegaban más corredores pero con cuentagotas, no como en las carreras populares que entramos en rebaños.

Hacía un buen día, con cierto calor y rodeados de cientos, millares, millones de moscas y mosquitos, que hacían la espera más incordiante. Muy buen ambiente con el personal del GODIH, de la orientación , de los escolares y sus familias y de todo el mundo en general. Agustín estaba como pez en el agua, haciendo fotos y saludando a numerosos conocidos. A las 13:30h Jose Antonio comenta que van a comer unos bocadillos pues se tienen que marchar. Llamo al móvil de Pilar. “¿por dónde vais?”. “Entre el 5 y el 6”. “¡Pero si llevais 2 horas y os queda la mitad!”. “No agobies”. “Pues los críos tienen hambre y van a comer”. Tras preparar los bocatas, todos comieron . incluidos varios millones de moscas. Nos despedimos de los Robles y me fui a meta. Los de protección civil habían recogido los bártulos y se fueron. Los tenderetes y parasoles de la organización empezaron a desaparecer. Colocaron listados provisionales: Jose Antonio tras atascarse entre 2 balizas hizo un tiempo más lento, Agustín 6º en masters, Luisa 3ª en veteranas y yo en Iniciación Naranja estaba 2º (¿???). A las 14:30h vuelvo a llamar: ¿¿Por dónde vais?. “Estamos buscando el 11” ( y tenían 13). “Pues dejarlo que aquí todo el mundo se va”. Salí al camino a esperarlos y a lo lejos aparecieron Pilar, Victoria y Alberto, con Tara la perra, de charleta y tan tranquilos como si les hubiesen dicho, anda, tomar estos dos euros e ir al kiosco a por el Marca y una bolsa de pipas. Tras devolver el chip les dicen que la carrera es nula pues les faltan la últimas balizas. Pero a ellos les da igual, que se lo han pasado muy bien y que volverán a intentarlo. Yo les recomendé que el próximo día fuesen caminando al trote gorrinero. Lo hemos pasado muy bien, niños, adultos y perros. Prometemos repetir.

Saludos. Brasero