3 de marzo de 2011

ORIENTACION EN ALPERA 2011

Desde que el tiempo es tiempo tras el invierno siempre llega la primavera. En el proceso de regeneración, la vida necesita de la muerte y la muerte continúa con la vida. Y para honrar a los que nos dejaron lo mejor es demostrarles que nosotros seguimos aquí y dando de qué hablar.

Y pasamos a la crónica.

Algunas fotillos desde la imagen....


Tras la cronoescalada del día anterior en Molinicos, el domingo 27-02-11 quedamos a primera hora en el bar Daniel para ir a Alpera a orientarnos. Allí fuimos Blanca y Agustín, Luisa , Angel y sus 2 preciosidades, Paco, Fulgencio, mis 3 chiquillos y yo. Tras la buena jornada climatológica en Molinicos, nos encontramos en Alpera con un cambio radical del tiempo. Estaba nublado, chispeando, ventoso y con 6º de temperatura. Todo el mundo estaba tiritando pues no echamos los abrigos necesarios al no saber de un cambio tran brusco del tiempo. La salida de la carrera estaba algo alejada de los coches, y en mallas y sin apenas ropa nos dirigimos todos hacia allí. Tanto niños como adultos estábamos con los dientes castañeando y mirando la baliza de inicio que se internaba en la espesura de la fronda.

Con ganas de empezar a correr para calentarme, salí escopeteado hacía la primera baliza. Fue la que más tardé en encontrar pues estaba muy escondida. No la descubrimos hasta que nos juntamos varios corredores, incluido Agustín y peinamos la zona entre todos. A partir de ahí la carrera fue más fluida aprovechando caminos, cauces secos y bordes de sembrados para ir de un lado a otro. En el bosque encontramos un jabalí muerto y Luisa comentó luego que incluso les sobrevoló un buho real por encima de ellos. En esta carrera no llegué a caerme, pero sí hubo enganchadas con zarzales, arañazos con ramas y pseudointentos de esguinces. Por otro lado ya no tenía frío al llegar a meta y me sobraban gorro, chaqueta y camisa de manga larga. Eso sí, a los 5 minutos de acabar ya estaba buscando algo para abrigarme del viento helado que barría el campo.

Los corredores iban llegando poco a poco: los niños en tropel y los adultos en unidades. Nuestros niños ya habían acabado. Dejó de llover y empezó a salir el sol que débilmente calentaba la espera. Llegó Agustín con el pantalón del chándal desgarrado y enseguida fue a por la cámara de fotos. Conversamos con un master de Ayora que le habían colocado una prótesis de cadera hacía 3 meses, quedando Agustín y yo con la boca abierta. Agustín invitó a comer unos bocadillos a mis críos, haciendo éstos gala de un comportamiento tipo hiena (es broma). Llegó Angel, con agujetas de Molinicos, de la mano de su pequeña. Y al poco llegaron Luisa, Blanca, Paco y Fulgencio.

Dado que en Alpera daban trofeos a los primeros, nos quedamos para ver si caía algo. Y sí, cayeron un 2º puesto de Blanca y yo 1º en Iniciación Naranja. No terminaba de creerlo pues de los 3’9 Km de recorrido en el plano, en mi GPS me salían 6 Km. Había seguido una premisa que me enseñó mi padre de joven: “No me dés caminos por veredas” y entre varias balizas preferí dar un rodeo cogiendo/corriendo caminos que atajar recto bosque a través. Todos estábamos contentos de la carrera, de la organización y del paraje tan bonito dónde estábamos. Y nos despedimos hasta la próxima dentro de unos meses.



Saludos. Brasero