19 de abril de 2011

MAPOMA 2011

MAPOMA 2011.EL CORREDOR ANONIMO

Mucho se ha hablado hasta el momento de la maratón, hasta hoy mis crónicas sobre el maratón se habían centrado en el tema deportivo, posiciones, tiempos de paso,…….pero………. ¿Y después? ¿Qué viene después de los 42km? Hoy el título y en general este relato va dedicado a un corredor anónimo que me ha hecho ver el lado humano del running.

Previamente y para dar datos técnicos, comentaros que me encontraba en mi 7º maratón, un poco por cabezonería después de cómo comencé el año, pero, si me encontraba bien tenía que hacerlo, y lo hice, de ahí mi alegría, paré el crono en 3:15:48 (863 de la general y 183 de la categoría) y por lo tanto una buena marca para mí (3er registro personal en maratón) aunque confieso que pensé que estaría más cerca del 3:05, pero así son las cosas y recordé porque en 2006 dije que no volvería a Mapoma, pues toma, como dice mi madre, si no quieres caldo…..2 tazas llenas. Este año la expedición estaba formada sólo por mí, pero a pesar de eso, los ritos son los ritos, desayuno sobre las 6 de la mañana con plátano obligatorio, paseo hasta la salida, y café en el Gijón como otros años que estuvimos allí, estoy bastante tranquilo, no tengo más pretensión que terminar, la mañana parece buena, claro son las 8:10, luego sería otra cosa y caminando hacia la salida me encuentro con los compañeros de Chinchilla, ¡menos mal! alguien que me puede hacer una foto con el móvil, je je je, (lo llevo para escuchar música, como voy solo en medio de 15000 personas), que por cierto hicieron un gran papel, tanto en maratón como en los 10 km, destacando a Patricio, que con 2:38 hizo el puesto 30!!!!! de la general, VAYA TELA. El caso es que casi sin enterarnos, (estos no conocen al Villaescusa) se da la salida conjuntamente con los 10 km, y todo el mundo castellana para arriba, es bonito y muy emocionante, me cojo de referencia el globo de las 3 horas pero para verlo de lejos e intento ir marcando mi ritmo, el cual es difícil por el circuito, o subes o bajas, y eso al final creo que fue lo que me paso factura, pase la media maratón en algo menos de 1:32 e iba bastante bien (previamente había disfrutado mucho corriendo por calles como Fuencarral, Gran Vía, Callao, Puerta del Sol, …….) continuamos y al poco me pasa el zorro, que casualidad los 3 años que he hecho Mapoma, los tres que lo he visto y siempre me gana, je je je, un maquina el tío, ala el disfraz bastante básico, pero con espada de madera y todo; sobre el 26 entramos en la Casa de Campo, que también es agradable y allí es cuando me doy cuenta sobre el 28 o así, que quizás esto se haga un poco largo, así en el 30 decido parar, meadita de rigor que me venía aguantando desde el 10 o así y primeros estiramientos, lo único que me atormenta un poco es la posibilidad de los calambres (quien los haya sufrido sabrá de lo que hablo), no sería la primera vez que me atiende el Samur por este problema, ya pasó en 2006, así que quiero ser muy prudente y estiro, cuando veo el reloj veo que km, meada, volver a hidratarme y estiramientos menos de 6 minutos, ni los boxes de la F1, así que sigo con la marcha, de los 4:20 que llevaba de media me voy a los 4:40, y así llegó al 35 donde repito operación (todo menos la meada) y ojo otra vez en menos de 6 minutos; me pongo en marcha y ahora subo a 4:50 no va mal, pero ahora viene lo peor, desde el 39 a la altura de Atocha (donde curiosamente tenía el hotel y tuve mis tentaciones, je je je) hasta el Retiro, el circuito hace mucho daño, y en el 40, me vuelvo a parar a estirar y ahora el tiempo en boxes sube estrepitosamente, al final entro en meta con la alegría de haberlo conseguido y no haber sufrido calambres en carrera, pensaba que en menos de 3.10 entraría casi silbando y he entrado en 3.15 y sufriendo, esto es la maratón y así es MAPOMA, por eso estoy muy contento, mientras me hidrato y saboreo mi medalla, recibo la noticia de Viena, mi hermanico había llegado ya hace más de 20 minutos ¡QUE BESTIA! Y Mamen marchaba firme hacia la meta, sigo caminando y recojo mi bolsa del camión, salgo del recinto y cruzo el Retiro para dirigirme al hotel y de momento todo bien, me pongo ropa seca, sigo hidratándome, charlo por teléfono con Lidia, y ¡¡¡ZAS!!!, un descuido y ¡yo que creía que los tenía controlados!, los CALAMBRES, te quedas pata palo, los primeros que me ayudan me preguntan que donde me estiran, que cuál es; yo no puedo pronunciar a la vez, cuádriceps derecho, izquierdo, gemelos, derecho e izquierdo, isquios, que barbaridad menos mal que duran poco, me ayudan y me dejan en un banco, allí se queda uno de ellos, EL CORREDOR ANONIMO, se queda conmigo , me espera, me ayuda, se me ha aparecido un ANGEL, me comenta que donde voy y le digo que tengo el hotel aquí cerca y entonces se ofrece a acompañarme, tras volver a andar tengo réplicas 2 o 3 veces y él me ayuda a estirarme, me he quedado sin líquido y él me ofrece un zumo que le queda, me lleva la bolsa, y entre tanto vamos charlando de carreras, me cuenta que es de Madrid, acaba de hacer 2.45 en la maratón, casi ná, conoce la región porque ha hecho el Quijote maratón, y yo le hablo de mis experiencias en maratones y de las bondades de nuestra media y del circuito en general, así llegamos al hotel y le ofrezco tomar una cerveza o algo, porque no sé cómo expresarle mi agradecimiento por la ayuda prestada, le he dado 10 veces las gracias y le invito a conocer la nuestra media, pero me dice no tiene importancia ninguna y nos despedimos, cuando estoy en el hotel duchándome con agua fría, bendita agua fría, me doy cuenta que ni sé cómo se llama, pero que sin su ayuda hubiera pasado un rato chungo, por lo tanto pensé que sería el protagonista de mi crónica. No es habitual en los tiempos que corren ver que la gente se interese por un desconocido de manera tan altruista, y cuando estas sin fuerzas, cualquier ayuda es indispensable por eso para mí fue tan valiosa su ayuda, por el gesto que me asombró y por los dolores que me ahorro, ahora espero que yo pueda devolverle el favor a algún compañero cualquier día, ahora pienso en los compañeros del club que en plena carrera han ayudado a otros corredores, que lujo de personas.

Entretanto continua la post maratón, tras salir del hotel y antes de coger el tren de regreso consigo echar las 2 primeras frescas en una terracita junto a Atocha con un amigo que vive en la capi, con bravas madrileñas (distintas de todas las demás) y jamoncito, que buenas dios mío, si hubiera tomado esto en el 30 en vez de los geles! otro gallo habría cantado, bueno el caso es que estoy tan cansado y me duelen tantas cosas que una vez que subo al tren decido ponerme la alarma del móvil, no sea que termine en Alicante. Perico me había dicho que aprovechara el viaje de vuelta para escribir este relato, pero ni fuerzas para coger el boli tenía, al llegar y tras las felicitaciones de la familia directo al sofá; los síntomas post maratón continúan siendo claros, te duele al andar hacia delante y hacia atrás, al agacharte ni te cuento y para incorporarte también, a decir verdad me duele todo menos las orejas y la nariz, tras hablar con Jorge sobre su maratón decido seguir unos consejillos suyos sobre la acción del frío en los diferentes grupos musculares, y tal es mi ilusión por ese efecto sanador que voy directo a la bañera con agua fría y cubitos incluidos (Jorge al final solo media bolsa en vez de dos, y no sabes lo fría que estaba), una vez inmerso en este helor esperaba que los efectos colaterales del frío en mi cuerpo no fueran permanentes, y aguantando estoicamente durante varios minutos salí, como no al sofá, y así pasas prácticamente las primeras 24 horas. Al día siguiente y tras dormir unas 10 horas más otras 2 de leerme todo el teletexto en la cama intento poner pies en tierra y ZAS! Trallazo en las piernas, ¡pero si duelen más que ayer!, efectivamente los primeros 10 minutos tras el reposo son criminales, luego se va llevando, pensaba que me sentaría bien estirar pero decido dejarlo para otro día no sea que me rompa algún musculo, así con y con todo decido encender el ordenador y revisar las primeras noticias sobre el evento, sentado en el sillón, el dolor se suaviza bastante, y es justo en ese momento, cuando ves las clasificaciones, cuando he conseguido ver mis fotos y mi video de entrada a meta, cuando analizo la carrera con sus momentos dulces y sus dificultades cuando me doy cuenta lo mucho que me gusta la maratón, tan duro y tan satisfactorio a la vez y vuelvo a pensar que el próximo año allí estaré en la línea de salida de alguna maratón intentando volver a emular la gesta de Filípides pero siempre con final FELIZ para poder contároslo como hoy.

 Javi Robles