La dichosa alergia me esta matando en las tres últimas semanas y me ha frenado bastante en la preparación del Ultra del Aneto pero por otra parte el cuerpo agradece mucho el descanso después de la paliza física y psicológica que supusieron los 101 de Ronda. Aún así la semana pasada me puse las pilas y, coincidiendo con el Maratón Alpino Madrileño, comencé los entrenos específicos de montaña con dobles cargas en Chinchilla (entre semana uno hace lo que puede) durante tres días.
El sábado cargué la furgona con los típicos apechusques a lo que se sumó el colchón y el saco ya que el plan era dormir dentro de la furgona lo más cerca posible de la salida para no penar demasiado después de la carrera. Ya por la tarde, merendola con Juanan en la capital comentando los avatares de la semana y rumbo a Cercedilla sin perder mucho tiempo. Llegué justo a tiempo para recoger el dorsal y la bolsa del corredor y tras merodear un rato por la feria del corredor aparqué el coche a 100 metros de la salida y meta, junto al río ya que planeaba zambullirme al día siguiente en él. Tras una cena reparadora con los amigos de A TO TRAPO a base de huevos con patatas y chorizo (hidratos a saco!!!!) y un par de cañas fresquitas (los rituales no se deben romper a pesar de no ser uno muy maniático) me volví a mi lecho para intentar dormir algo.
A las 5.30 de la mañana el canto de los pajarillos hizo innecesario el despertador así que me metí en el río para espabilarme. Desayuno de campeones como siempre y cafelillo en el bar local departiendo con gente conocida de otras carreras. Tras los clásicos rituales, uniforme quijote y a la salida donde me esperaban los amigos de A to Trapo que siempre son una garantía de terminar la prueba.
La salida la dió el grandísmo montañero Carlos Soria con doce minutos de retraso...y al lío!!!. Como en todas estas pruebas de montaña se forma la clásica montonera en la primera subida, que aquí comenzaba a los 300 metros. La serpiente multicolor progresa lentamente intercalando tramos de subida con falsos llanos y alguna leve bajada permitiendo a la gente trotar. Ganamos altura facilmente (unos 600 metros) hasta el km 7, Puerto de Navacerrada, donde comenzamos la dura subida a la Bola del Mundo. Un tramo infame de canchal de unos 500 metros de desnivel ganados en 4 km. El sol pega ya pero sopla un airecillo que se agradece. Vamos Juanma, Juanjo y yo con pies de plomo en la subida porque sabemos que esto es muy largo. La bajada desde la Bola por la loma del Noruego espectacular, con Juanjo lanzado y los demás siguiéndole de cerca y disfrutando mucho del verdor de la primavera tardía. El avituallamiento en el km 15 con mucho público animando nos dió mucha fuerza para la segunda subida del día, la ascensión al Peñalara. Juanjo advertía que lo peor sería la subida del Tubo de Cabezas y que mejor guardáramos fuerzas.
bajada de 5 km que me llevaría de vuelta a Cercedilla. Esta bajada a pesar de ser muy escarpada la hice bastante bien consciente de que lo peor ya había pasado aunque continué parando en todos los avituallamientos unos minutillos. A la llegada a meta, 7 horas y 18 minutos....casi ná!!! 13ª galleta a la buchaca y una gran dosis de moral de cara a mi próximo reto en el Aneto.
Como el avituallamiento era UNA MIERDA. Muy mal la organización,en este sentido!!! Cuando yo llegué no quedaba ni siquiera coca cola, no hablemos de cerveza...dos "migajas" de barritas de cereales y avellanas...y aún tendrían que llegar la mitad de los corredores así que tras despedirme de loa amigos de A to Trapo y esperar la llegada a meta de Pedro del CA Chinchilla me fuí a darme otro remojón al río y dejé el homenaje para mi llegada a Madrid (bocatón de calamares y jarra de cerveza con Juanan). La vuelta a Albacete algo penosa....pero palos a gusto no duelen, y peor estan algunos por ahi como para quejarno