8 de junio de 2011

QUIJOTERIAS......

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

Todos hemos soñado alguna vez con tener una máquina del tiempo. Una máquina que nos permitiera viajar a través del tiempo, o mejor aún detenerlo a nuestro antojo.
Él tiene la capacidad de hacerlo, a través de su mirada y con la ayuda de su máquina detiene el tiempo, lo suspende en un instante tan efímero como eterno.
Agustín Fraile tiene esa capacidad. Tiene la mirada limpia, de hombre honesto, y trato amable, una mirada viva, inquieta, a veces escrutadora y quizá por eso es capaz de captar aquello que para los demás es imperceptible. Captura imágenes en su máquina del tiempo, mejor dicho detiene el tiempo, a veces para congelarlo mientras cuenta una historia en cada foto , a veces para ponerle respiración.
Viaja siempre con su vieja máquina del tiempo (su vieja cámara). Se ha convertido en un miembro más de su cuerpo, está tan unido a ella que nunca sabemos donde empieza el uno y donde termina el otro. A través de ella mira el mundo con los ojos de aquellos que saben mirar, porque todos sabemos ver, pero muy pocos saben mirar con la curiosidad del que mira por primera vez.
Él y su vieja cámara son ya parte indisoluble desde hace muchos años del paisaje multicolor del atletismo. Su afición desmedida a éste deporte le lleva a cualquier lugar del mundo para poder inmortalizar cada zancada, cada gesto, cada esfuerzo, cada instante de gloria o de fracaso. Actúa como notario en cada carrera, levantando acta con su cámara de lo que allí sucede y dando fe de lo que acontece, para que los demás veamos a través de sus ojos lo que de otra forma sería imposible.
Cuando va a comenzar la carrera intento adivinar en qué momento va a desaparecer Agustín para hacer sus fotos, nunca lo consigo es un misterio, a veces pienso que aprendió escapismo de algún mago. Desaparece para luego aparecer agazapado, apuntándote con su objetivo en cualquier punto del recorrido, te sorprende a la vuelta de cualquier esquina, te dispara. Luego te sonríe, como queriendo disculparse por robarte ese instante.
Sin saberlo contribuye a fomentar la afición a las carreras. Con sus fotos hace que queramos correr más y mejor. Alimenta nuestro ego, algunos hasta hemos aprendido a posar en plena carrera..... Cuando terminan las carreras miramos ilusionados a ver si nos ha sacado Agustín en sus reportajes, a casi todos nos encanta vernos correr en sus fotos.
Luego cuando miro las fotos tengo la sensación de haber corrido dos carreras, como si de una realidad paralela se tratara. Una la que corro yo, y otra la que corre un tío igual que yo y que aparece en las fotos de Agustín. A veces el de las fotos me parece más atlético, más rápido, hasta incluso más guapo y delgado. Otras veces me parece un paquete, pesado, fondón, cansado y con cara de ganas de que termine la carrera......Todo depende de la marca que haya hecho ese día y de las sensaciones que haya tenido. Hay cosas que no las puede mejorar ni la Máquina del Tiempo de Agustín Fraile.
A Agustín le ocurre algo parecido que a su colega Cano, ( histórico fotógrafo taurino).
De Cano siempre se ha dicho que torea con cada una de sus fotos, si lo trasladáramos al atletismo, Agustín sería un José Tomás.

Por tu afición, por tu generosidad, por todo ello. Gracias.

Javier Martínez Lorenzo
Verdinegro el corazón.....