12 de mayo de 2012

QIJOTERIAS..... by Javier Lorenzo.


EN CAPILLA:

            Y quedó callada, sola, con la compañía del silencio y tres estampitas.
 En una la Virgen de los Llanos, en otra su Virgencica de Cortes, y en la otra El Cristo de la Agonía.
            Él había cerrado la puerta, dejando tras de sí  ausencia y silencio a partes iguales.
 Salió con paso firme, decidido, la empresa que iba a acometer requería decisión y arrojo.
            La noche de antes preparó minuciosamente su terno verde y azabache, lo colocó sobre la silla del dormitorio, perfectamente doblado, sin una arruga. Se sentó al borde de la cama mirándolo y pensando en la gloria que les aguardaba. 
            Cenó ligero, una tortillita francesa y una fruta, la responsabilidad del día siguiente le había mermado  las hambres. Antes de poder conciliar el sueño, repasó mentalmente la faena que debía hacer, aquella para la que tanto se había preparado. No albergaba ninguna duda, estaba decidido a entregarse hasta el final. Con la determinación en el pensamiento cayó en un profundo sueño.
            Ella se durmió más tarde, los nervios habían empezado a  hacer su trabajo.
Cuando amaneció él ya estaba mirando por la ventana, los primeros rayos de luz se colaron  en el dormitorio dibujando su sombra sobre la pared. La despertó con un beso;  -“Es la hora”-.
            Desayunó sin prisa pero sin pausa, no quería perder tiempo, la excitación  no le permitía entretenerse.
Entonces con una parsimonia casi litúrgica, comenzó a enfundarse su traje verdinegro, mientras ella en silencio le ayudaba a atarse los machos.
            Cuando estaba vestido, se puso frente al espejo de cuerpo entero, se miró despacio de arriba a abajo, los colores del terno le favorecían  y le pesaban a partes iguales. Después le cogió la mano, la miró fijamente y con cara de buen crío y media sonrisa le dijo -” Quédate tranquila todo va a salir bien “- La besó en la mejilla y se fue.
       
            Ese día el ruido de la puerta al cerrarse sonó distinto, sonó a vacío, a angustia.
            Ella se dirigió a su mesilla de noche, del cajón de arriba sacó un rosario y unas estampitas.  Muy despacio las colocó sobre la mesilla de noche, a modo de capilla. Compungida, con voz temblorosa y lágrimas en las mejillas pidió:
            -” Virgencica de los Llanos, guárdamelo, que lo quiero, no dejes que nada malo le pase,  líbralo de las cornadas,  del infortunio de las lesiones, que la sombra de la pájara no se cierna sobre él.-”
            “- Jesús mío de la Agonía, no permitas  la desgracia, que el toro negro de la mala suerte no lo prenda en sus pitones, déjalo correr triunfante en su carrera hacia la gloria.-” 
            Virgen mía de Cortes, dale fuerza y guárdalo, devuélvemelo sano y salvo, dale temple en la zancada ,que no equivoque el ritmo, que no le falle el corazón. Que yo sin él no soy nada, yo sin él me muero, que no le pase nada,  a mi corazón verdinegro.”-
                                                                       A todas nuestras sufridas...
 
Javier Martínez Lorenzo
                                                                                 Verdinegro el corazón.....