1 de mayo de 2013

XI CARRERA POR MONTAÑA DE CUENCA 2013


 
            Existe una épica cargada de misticismo que solo te da la montaña. Cuenca es perfecta ciudad para esta sensación ya que tiene una carrera de montaña, pocas ciudades pueden decir lo mismo. Pocos entornos pueden inspirar o hacer recordar letras, recuerdos y sentimientos que se agolpan en las aproximadamente dos horas que pudimos vivir en lo que definí en meta como “la mejor carrera de mi puta vida”.
            Ya nos avisaron el día anterior que nevaría, pero creo que los efectos baquianos del vino de Tarancón nos hizo ignorar o dar la suficiente importancia a la información. Por cierto, gran vino el de mi cuñado (esto es publicidad subliminal). De hecho no nos dimos cuenta de lo que nos esperaba hasta que amanecimos de forma plácida un domingo que pasaría a nuestra memoria para siempre. El viaje a Cuenca de hecho fue una especie de camino hacia lo desconocido con un puerto de Cabrejas al borde del cierre por calzada intransitable.
            Ya en los vestuarios, caras de frío, incertidumbre, desconocimiento, noticias sobre cambios en la carrera... El calentamiento ligero, gélido, mirando al cerro del Socorro con inquietud, sin atisbar la senda que teníamos que subir, sin imaginar las bajadas, las piedras, los toboganes.... En fin espectacular.
            El inicio de la carrera fue un cúmulo de ansiedades, de incertidumbres, de desafíos. El transcurso fue duro, como no podía ser de otra manera, las cuestas obligan a ir andando deprisa (es lo que requiere este tipo de carreras). Cerro del Socorro y bajada vertiginosa, puente de San Pablo helado, subida al Castillo llena de escalones, avituallamiento, cerro de las antenas, llanear por la playa del Júcar, trepar por rocas con cuerdas mojadas tensas y dolorosas, Castillo y via crucis hacia el Socorro. Árboles, ramas, piedras, nieve, y la mística... El esfuerzo, el sudor, el compañerismo... Mi cuñado que participó también en la carrera nos comentó que con la pájara que le dio cuando vio al cristo del Socorro creyó ver a Dios... A los dioses de las montañas...
            La llegada estuvo cargada de emociones, en mi caso me abracé fraternalmente a mis acompañantes de carrera, dos chavalotes del CA Iniesta con los que hice la mayor parte de la carrera y con los que compartí impresiones, chistes y precauciones. Tengo que dar gracias a la providencia por no habernos dejado el cráneo y extremidades en tan bellos parajes. No quiero dejar de decir que fue un enorme orgullo representar a nuestro club junto con dos grandes como Ascendino, gran deportista y persona, y Rodrigo, amigo y, qué narices, hermano de fatigas chinchillanas.
           
Para finalizar sólo quiero decir que este tipo de experiencias son las que me hacen que ame cada día más a este deporte. Que crea en la bondad del ser humano, que crea que podemos, ahora más que nunca... Gracias a la vida por permitirme hacer estas cosas, por poder compartirlas con vosotros. Os quiero.
Alfonso “Perlita”. 

MEDIA MARATON DE AGUILAS 2013

Albacete 27 de abril. 07’35h Am. 12,05 h. antes de MM.
 
Me levanto de la cama como si no hubiera dormido, enciendo el ordenador mientras me tomo un buen café, veo que Agustín está conectado, chateamos un poquillo. -¿Qué tal los nervios? –fatal, creo que no lo voy a conseguir, - que sí, ya verás, - huy, no sé me parece que me he metido en camisa de once varas, - tú tranquila, - Bueno vale, la china pa ti, -gracias, - suerte, - ya hablamos, besos.
9’15 h. Am Ctra. Murcia-Gasolinera.
 

 
Quedamos con el resto de la expedición DosQuinjoteña y llegamos los primeros, saludos, impresiones, nos acordamos de Alberto y Mª Jesús, que pena. ¡Ala venga! carretera. Nosotros seguimos a un coche negro modelo citroen picasso que es el de Fernando. A la cabeza de la comitiva circula Sebas, detrás va Fernando, luego nosotros y en la cola Luis Gomariz. A los pocos minutos empieza a llover, al pasar Pozo Cañada, más lluvia, seguimos al coche negro: -Lu: parece que va un poco despacio Fernando ¿no?, -Ángel: qué va, será por la lluvia y nosotros no tenemos costumbre de correr. Nuestro coche hace cosas raras, a mí me empieza a entrar el canguelo pero me estoy calladita. Más o menos a la altura de Minateda Ángel se decide a adelantar al coche negro por si acaso con la lluvia nos hemos equivocado, efectivamente giramos nuestras cabezas hacia la izquierda y nuestra sorpresa es que el conductor ha envejecido unos 30 años y va sólo. Mier… ¡no son ellos! Yo pienso: Seguro que van un montón de km. por delante pensando qué narices nos habrá pasado y porque vamos tan despacio. Bueno, poco después los encontramos, el coche sigue temblequeando como si fuera un tractor, parece un burro en las cuestas y yo le voy dando manotazos al asiento como si estuviera arreando a la mula, arre, arre. Sebas a estas alturas, creo que iba ya de los nervios, los demás pizcas-pajas, Ángel impasible hace como si no estuviera preocupado.
12,15h. Pm. Playa Calarreona. Águilas 06,45h. antes de MM.
Cuando bajo del coche me dan ganas de besar el suelo como el Papa, pero me contengo. Nos instalamos en el Hostal y no tardamos ni una hora en pedir una cervecita fresca en la terraza mientras las niñas juegan en la playa. ¡Qué gozada bajar un pie de la terraza y estabas pisando la arena de la playa! Un espectacular paisaje.
Después de comer bien comidos (pescaditos fritos, ensalada, postre) decidimos descansar un poco y salir más tarde a recoger los dorsales y quedarnos ya en Águilas para la carrera.
18’00 h. Pm. Águilas. Zona MM. 01,00h. antes de MM.
 
Nos hacemos la foto de rigor junto al arco de meta y nos trasladamos rápidamente a la zona de salida que está bastantes metros más atrás, cerca del puerto. Tardan más de cinco minutos en dar el pistoletazo y no se oye nada de megafonía por ninguna parte. Resulta que hay un tío con un megáfono indicando no se qué cosas de la carrera (que por supuesto no oímos nadie de los de atrás, porque no funcionaba) y no sabemos como van a contabilizar los tiempos con el chip, puesto que no había alfombra ni nada de nada. Creo que había otro señor con un walquie para indicar que salíamos y además sabíamos que había jueces y todo. Bueno en fin, no sé como lo hacían. Nos deseamos suerte y nos mandamos ánimos unos a otros y empezamos tan contentos.
19’00 h. Pm. Águilas. Salida Zona MM.
Yo empecé muy despacio acompañada de Ángel quien al final decidió hacer la media conmigo gracias al dorsal de Alberto. Fuimos los primeros kilómetros a un ritmo de 6,05 clavados. Disfruto del trayecto, nos vamos cruzando con los corredores que van por delante y saludamos varias veces a nuestros compañeros (nos damos ánimo mutuamente). Saludamos a nuestras familias que nos esperan cómodamente instaladas en un restaurante con la terraza situada justo por donde pasamos cuatro veces, o dos según el caso. No hace calor, durante un rato chispea y llueve un poquitín, pero no molesta; un poco de viento que no incordia demasiado y mucho público y gente animando casi todo el recorrido. Hasta el km 15 voy con muy buenas sensaciones, pienso todo el tiempo que me tengo que reservar para que los últimos kilómetros no tenga que sufrir mucho. Yo quiero solamente llegar, pero llegar bien, aunque sea la última. Entonces me doy cuenta que me lo estoy pasando ¡genial!, saludo a los voluntarios que dan muchos ánimos. Cuando pasamos la zona en que dividían a los corredores de los 10 km, de los de la M.Maratón me preguntan varias veces si voy a continuar (debe ser que no me veían pinta de Media Maratón) y yo les digo: No, si yo voy a ver si la hago entera. Me sonríen y me animan (después los volví a ver y ya me estaban dando felicitaciones porque veían que lo conseguiría).
Sigo con el mismo ritmo prácticamente hasta el km 17-18 (ahí ya tenía detrás de mí, escoltándome: un coche de protección civil, con lucecitas encendidas de sirena y todo, una ambulancia de la cruz roja, una moto de la guardia civil, y a nuestro lado dándonos charleta un voluntario en otra moto de la organización, casi “ná”. Como para pasar desapercibidos.)
Por el km 19 me empiezan a dar pinchazos las rodillas pero no me puedo creer las buenas sensaciones que tenía corriendo, ¡voy muy bien!, sin notar apenas el cansancio, gozo como nunca corriendo y me doy cuenta que lo he conseguido y además saboreando la carrera. Pienso en mucha gente, en mi familia, en los compañeros de carreras, en lo chulo que es correr en este lugar tan bonito y que tantos recuerdos tienen para mis padres. Esta era una de las razones por las que elegí correr aquí mi primera Media. ¡Dios como estaba disfrutando! Y Ángel a mi lado disfrutando también porque me veía bien y él tampoco tenía ninguna molestia.
A unos metros antes de llegar a Meta, vemos a Sebas, Mamen, Fernando, Luis que ya volvían de recoger sus cosas y nos animan un montonazo ¡qué gozada! Entramos a meta, muy bien escoltados y cuando cruzamos el arco, nos damos un abrazo y un besico y lo celebramos más solos que la una con una sonrisa de oreja a oreja los dos. ¡Madre mía 2horas 10 minutos! La poca gente que quedaba nos miraban con una expresión entre compasivo y contento.
Cuando llegamos al restaurante, nos estaban esperando todos, y aunque estaba realmente cansada, yo tenía una alegría tan grande que me daban ganas de dar saltos allí mismo, la verdad es que estuvimos bien. Me llevé un chasco mientras cenaba pues, resulta que la super-chula-flamante-camiseta que me dieron al terminar ¡era la de los 10km! Pero la buena samaritana Mamen me ha regalado la suya, gracias, gracias, sabías que la primera hace mucha ilusión. Comentamos la carrera: MMMMM (Mejor Marca Media Maratón Mamen 01:50), Fernando que sufrió un poquillo pero acabó bien con 01:30, Luis no tuvo problemas y acabó antes claro 46:05, Sebas acompañado de Mamen que no se le dio mal 01:50, y Ángel 02:10. ¡No me acabo de creer que haya corrido mi primera Media Maratón! ¡Uff, es que son 21 kilometracos y pico! Esto era impensable para mí hace cuatro días, y de verdad, que no es falsa modestia.

A todos ¡Felicidades! Buen ambiente, buena compañía y a la mañana siguiente excursión por Águilas todos juntos, alegres y contentos.
Después de comer maravillosamente en el Hostal Maxcaly, (muchas gracias a Sebas por lo bien que se han portado con nosotros), recogemos los bártulos y camino de vuelta a Albacete.
Domingo 16,00 h. Pm. Playa Calarreona – Águilas 21h. despues de MM.
Rezo porque no nos deje tirados el coche, que sigue muy raro, raro, raro. Les habíamos dicho a todos que siguieran ellos su viaje tranquilamente, que no se preocuparan. Finalmente Fernando y Mamen que van en el coche negro nos escoltan todo el trayecto de vuelta, por lo que pudiera pasar. Porque según palabras de Mamen: Bueno Luisa, vale, está la asistencia y todo eso, pero él se puede quedar. Esto es de ser una secretaria preocupada por el Presi.
Domingo 18,00 h. Pm. Albacete 23h. después de MM.
Beso el suelo de mi casa, llegamos cansados pero contentos.
Gracias a todos por vuestros ánimos y por contagiarme vuestro optimismo, a los Quijotes y Dulcineas y allegados, a todos los compañeros de carreras, entrenamientos, gastros-chinchillanos, a la familia por supuesto, a los amigos, ¡GRACIAS!
¡LO CONSEGUÍ!¡Oéee, oeeee, oeeeee!
Saludos Luisa.

30 de abril de 2013

MARATON DE MADRID 2013


Sólo deseaba que los corredores que me precedían entrasen de una vez por todas al Parque del Retiro y no girasen de nuevo. Les veo entrar por fin y, al acercarme a la gran puerta, veo que hay un pequeño escalón para subir a la acera. Pensé que no tenía fuerza ni para levantar las piernas. Pero entonces levanté la cabeza y miré hacia dentro. Se mezclaron en mí tantas sensaciones que no puedo describirlas. Siento un nudo en la garganta y se me humedecen los ojos solo de pensarlo. Apenas medio kilómetro y habría acabado el Maratón de Madrid. Recupero el aire que no encontraba en el último kilómetro y emprendo la última recta hacia la meta entre sollozos. Bajo el griterío ensordecedor del público acierto a escuchar los ánimos de mi amiga Yolanda y su marido Pedro desde una lateral, oigo los vítores de todos los aficionados que te llevan en volandas pese a no conocerte y, secándome las lágrimas, veo a Laura que se había saltado el cordón de seguridad y me espera a escasos 100 metros de la meta. Me tiemblan las manos al intentar escribirlo… Se completaba el círculo, ya que esta historia empezó mucho antes.
 
Empieza en Valencia, el 11 de noviembre del año pasado. Laura iba a disputar el Maratón de Valencia y yo los 10 km. La salida en Valencia es espectacular: sobre el río, en la Ciudad de las Ciencias, cada prueba por un puente, en paralelo. Creo que tras el pistoletazo estuve cerca de 50 metros sin poder respirar. Fue muy emocionante. Tras acabar mi prueba y seguir a Laura en varios puntos intermedios, me dirigía a la meta a esperarle. Fue todo el trayecto con una sonrisa que sólo nuestros hijos logran sacarle. Pero cuando se acercaba a la meta percibí que ese momento, aunque sólo fuesen unos instantes, debía ser inmensamente placentero porque así lo reflejaba su rostro. Fue entonces cuando decidí embarcarme en esta aventura, cuando la abracé tras pasar la meta y le dije que yo quería sentir lo mismo. 

Llegar a Madrid no ha sido nada fácil. Siempre me ha costado mucho ser constante en los entrenamientos por lo que sabía que tenía que ponerme serio para acumular kilómetros de cara al maratón. El 9 de enero empecé a entrenar. En estos más de 3 meses he compartido entrenos con compañeros del club, con casi todos, con amigos… y con Laura. Sin su insistencia y continuos ánimos me habría sido imposible. Vía Verde, ECI (El Corte Inglés), Pulgosa, Chinchilla, Imaginalia, lluvia, nieve, aire, frío, calor…

Pero hace 10 días, miércoles, salgo a entrenar. Notaba que algo no iba bien, no podía mantenerme en pie, me temblaba todo. Por la cabeza se me pasaron todo tipo de ideas. Un bloqueo brutal. No podía seguir corriendo, ni casi andando. Llegué a casa hundido, pensé que todo el trabajo se podía ir por el garete. No pude dormir en toda la noche. Al día siguiente sonó el dicho ring del grupo del móvil de los Quijotes. Jorge saldría con un amigo por la noche a rodar. Alfonso se apuntó y me uní a ellos. Nunca les podré agradecer que rodasen esa noche conmigo. 14 km a las 23:00 de la noche, marcando los termómetros 20 grados. Recuperé todas las buenas sensaciones de nuevo. No había duda, estaba totalmente acojonado. Deseaba que llegase el día de una vez por todas.

Y llegó. El pasado sábado nos dirigíamos a Madrid, directamente a la Casa de Campo, a la Feria del Corredor a recoger el dorsal. Estábamos en casa. En un pabellón repleto de corredores destacaban, como siempre para bien, los compañeros de Tarazona. Entre saludos y muestras de cariño mutuas recogemos el dorsal y nos vamos al hotel. Nuestro hotel estaba junto a la puerta de Alcalá. El caso es que note que cuando fuimos a ver dónde sería la salida al día siguiente, esa calle estaba en cuesta, pero nunca pensé que se me haría tan dura tras 41 km en las piernas.

8:30 del domingo. Entro a mi cajón, que gracias a los consejos de Laura sería el de 3:30, pese a haber entrenado para 4 horas. Nos despedimos y tras un pequeño calentamiento, los corredores nos íbamos arrimando unos a otros, ya que la mañana era bastante fría (2 grados). Entonces empiezan los preliminares: policía a caballo de un lado a otro, helicópteros, los paracaidistas bajando a Colón, muchísimos corredores extranjeros alrededor, tributo a Boston y comenzamos. Salimos de Colón hacia el Bernabéu, por la Castellana, 27000 corredores, entre los 10 km, media maratón y maratón. Más allá del km 5 me esperaban Laura y nuestros amigos, junto a Jorge y Tamara, lanzando sus primeros ánimos. No me había dado cuenta ni de los kilómetros que llevaba, ni de que habíamos ido subiendo todo el tiempo, ni siquiera de que había bordeado el Santiago Bernabéu. Estaba totalmente alucinado. 8 carriles de Castellana repletos de corredores con una sola ilusión. Cerca de Chamartín empezamos a bajar suavemente hasta volver a cruzar la Castellana, esta vez por encima, sobre un puente que observó que está repleto de gente, estrechando la calzada y dándonos un calor que no nos faltaría en toda la prueba. Glorieta  Cuatro Caminos y me veo fenomenal. Es ahí donde miro el reloj y veo que llevaba ya en las piernas 13 kilómetros. No me lo podía creer, recordaba las palabras de todos los compañeros diciéndome que disfrutase de la prueba y a fe que lo estaba haciendo. No se me borraba la sonrisa de la cara.
 
En esto que giramos una esquina y la sensación es brutal: estábamos pasando por la Gran Vía. De verdad que se quedaba pequeña para dar cobijo a tanto corredor, impresionantemente abarrotada de gente alborotada que jaleaba sin cesar a todos los corredores, los cuales nos mirábamos y flipábamos, sucediéndose un aplauso general improvisado ante ese escenario que nos dejó sin respiración a más de uno. Un poco más adelante escucho como llaman a Fito. No puede ser, mi amigo Adolfo y compañero de entrenos va 2 metros delante de mí y no nos habíamos dado ni cuenta. Iba con el presi de su club, CA Molinicos, que no lo estaba pasando aparentemente muy bien y, mientras comentamos las sensaciones de la carrera, salimos a la Puerta del Sol. Un griterío ensordecedor nos esperaba, estrechando de nuevo la calzada y haciendo que notásemos a la gente encima, llevándonos en volandas hacia el Palacio Real. Entre esos gritos, y casi encima de ellos, pude saludar a mis amigos y a Laura, que me estaban esperando para darme esos ánimos tan agradecidos. Un par de kilómetros después fue Jorge quien compartió unos metros a mi lado, al que reconocí que me encontraba de lujo. `Reserva, reserva, que vas muy bien pero queda mucho´. Sabio, como siempre. Gracias.

El ritmo de las bandas de rock nos marca el paso hacía la Casa de Campo. Sigo flipando con la prueba. Mi compi Adolfo comienza a marcar un ritmo distinto al mío y no sé en qué momento nos separamos, ignorando si estaba por delante o por detrás. Sin darme cuenta estaba en el kilómetro 26, qué barbaridad. Nunca había pensado estar a esas alturas tan fresco, con unas sensaciones tan buenas, siempre por debajo de 5 min el km y con muchas fuerzas. Ahí decido tomar mi segundo gel y me acuerdo de Javi Martínez y de Laura, aconsejándome sobre su uso.

Ya dentro de la Casa de Campo nos aguarda bastante gente aplaudiendo a los corredores, aunque escucho a un veterano decir que no nos engañen los aplausos traicioneros. Cierto. Noté que me aceleré y volví a pisar el freno, como durante toda la prueba, pensando que quedaba lo peor. Y salimos de allí, con una subida criminal que subí cómodamente, sobretodo porque arriba me esperaban mis incondicionales con agua y geles. Sabía que todo iba genial, que no sólo eran sensaciones mías. La mirada de Laura lo decía todo, me conoce bien y sabía que iba muy bien y, sobretodo, que estaba disfrutando. En ese momento se escucha a otro veterano gritar una máxima del Maratón de Madrid: `Animo, valientes. Quien sale de la Casa de Campo llega al Retiro´. Otra vez un grito en conjunto y otro aplauso improvisado que nos dio alas durante pocos metros, ya que nos encontrábamos en el km 34 y, cuando llegamos al Puente de San Isidro y miramos hacia arriba todo quedó en silencio. La visión fue tremenda. Estábamos en el Manzanares, junto al Calderón, y los edificios céntricos de Madrid se veían desde allí abajo con si de la cima del propio Everest se tratase. 8 kilómetros a meta que se presumían durísimos. Eso es un muro, sí señor, pero no físico ni psicológico, sino de asfalto y hormigón. Un corredor que iba a mi lado y yo nos miramos y un grito de ánimo para todos fluyó de nosotros de forma casual que nos hizo afrontar con ánimos al grupo que habíamos formado la subida hacia meta.

En ese momento me lo empiezo a creer. Creo que voy a ser capaz de llegar, de acabar un maratón. Mi objetivo siempre fue acabarla, me daba igual si era andando, pero hacerla y saber qué se sentía. Kilómetro 38, Glorieta de Embajadores abarrotada de gente animando. Eran casi 3 kilómetros de recta en continua subida que hacía que los ánimos de la gente se agradeciesen sobre manera. Llego a Atocha y ni me percato que estoy ahí, ya veo el Retiro. No puedo expresar la emoción que sentí en ese momento, las ganas de llegar que tenía, la alegría que me invadía, hasta que un hombre de pelo cano y bigote , deportista y espectador de la prueba, nos gritaba a todos los corredores invadiendo la calzada: `Ahora es cuando se sufre el Maratón, ahora es cuando se vence al Maratón´. Qué razón llevaba. Calle de Alfonso XII, Calle de Alfonso XII…

Bordeaba el Retiro, estaba ahí, íbamos a entrar, cuando noto que los corredores se van abriendo a los lados de la calzada, buscando las tablas, valga el símil taurino, y un enorme peso cae sobre mis piernas. La calle se empina sobre manera, la carrera se endurece, y en ese momento veo como mi trotar se vuelve extremadamente cansino. Me grito constantemente, me animo a mí mismo sabiendo que no quedaba nada, que ninguna cuesta podría dejarme sin premio… durísimo. Veo que llegamos al final de la cuesta, deseo que los corredores entren al parque, pero giramos la calle y veo la Puerta de Alcalá al fondo. No puede ser, la calle vuelve a empinarse y me voy quedando sin fuerzas, saliendo al lado de la calzada, hacia la gente, extenuado por el cansancio. Toda lo que había disfrutado de Madrid, de sus calles y avenidas, de sus gentes, de los grupos de música, de sus paisajes, de la carrera… todo se esfuma y empiezo a sufrir como juro que nunca había sufrido en la vida en una carrera. En ese momento, cuando ya se me saltaban las lágrimas de la rabia y el cansancio, noto como se me acercan varias personas gritándome y pidiéndome que no parase, que ya estaba a pocos metros, que lo tenía hecho. Entre miradas a unos y a otros, entre amables empujones de los espectadores, como si en una ascensión de montaña del Tour se tratase, entre montones de pensamientos, me encuentro con la entrada al Retiro.

Ya era mío, lo había logrado, había conseguido llegar a la recta de meta. El resto ya lo conocéis.
 
Tras cruzar la línea de meta, recibir la medalla y beber agua, por unos segundos no recuerdo escuchar nada, andaba hacia adelante como un autómata, intentando asimilar lo que había sucedido, lo que para mí era un auténtico reto. Iba absorto en nada, intentando ordenar todo lo sucedido, no en las 3horas y 28 minutos de la carrera sino en los meses previos, cuando escucho a Laura gritarme desde un lateral. Creo que estaba más contenta que yo. Cuando consigo salir no pude contener  la emoción. Entonces entendí todo, comprendí lo que se siente al acabar un maratón, y tener la suerte de poder compartirlo con mi mujer, a la que le debo media medalla. Gracias Laura, gracias Paula, gracias Sergio.

 Ahora viene el momento de los agradecimientos. No querría olvidarme de nombrar a nadie, por eso no voy a nombrar a ninguno, porque los que me habéis ayudado a realizar mi reto, los que me habéis acompañado en los meses de entrenamiento, los que me habéis aguantado muchas veces, los que me habéis disfrutado otras, los que me habéis hecho soñar con esto, ya sabéis quien sois y sé que os sentís partícipes de mi alegría.

Siempre he dicho que sería mi primer y mi último maratón…

GRACIAS AMIGOS

Héctor Julián Plaza Buedo

29 de abril de 2013

MADRIGUERAS 2013

CINE DE BARRIO

Lo que aberruntaba ser una tarde de cine en casa, sofá y palomitas,se convirtió en un rodaje largo de 16-km en Madrigueras,lugar virgen e inexplorado para mi.
 
Eran las 14:00/h y aun no estaba seguro de ir,pues no estaba inscrito en la carrera,pero el compañero Pedro Perez Villalba anuncio en facebook que cedía su dorsal porque no podía ir,y yo que soy lo que se suele llamar un culo inquieto tome la decisión inequívoca de asistir a dicha carrera,impulsado por el desenfreno de saber de Quijotes y Dulcineas batiéndose en duelo por diferentes lares.
Así me dispuse a sacrificar la tarde de Cine de Barrio por un gran paseo por Madrigueras,aun estando amenazado por lluvias.
 
Una vez alli y solucionado el cambio de dorsal, café,calentamiento y estiramientos castos,saludos a compañer@s,amig@s y conocid@s,las fotos de rigor de un gran equipo de fotógrafos y a coger posiciones.
Me situó en la parte de atrás,que no me gusta que me agobien,al lado de Esperanza y Agustín(patriarca de los Quijotes,persona sabia y a tener en cuenta)que ivan a correr las 5-Millas en la cual se proclamo vencedora la hija de Carrillo y Mary,Celia enhorabuena.Suena el disparo de salida,empieza la carrera,buena temperatura,buenas sensaciones,el publico anima y aplaude,la sangre se calienta y el pulso se acelera.Hacemos un recorrido por el pueblo y sobre el km.4 salimos a los caminos,empezamos subiendo una cuesta que nos lleva a la ermita de San Jorge, el recorrido consta de dos vueltas.Que alegría,que euforia,voy de coche escoba de los Quijotes pero contento,empiezo a adelantar corredores,pim pam pum toma lacasitos,como buen tauro que soy no puedo reprimir mis impulsos y continuo como un gladiador sin poder sujetar a los caballos que siguen desbocados y en estampida al escuchar tanta algarabía.El avituallamiento bien,en los sitios adecuados,buen publico,buena temperatura,buenas vistas al frente y a los lados,buenos pilares que nada tienen que ver con los del escritor ken Follet.Los caballos van perdiendo fuerza en lo que es la segunda subida a la ermita,y es el gladiador el que tiene que hacer frente a la batalla,pues aun queda un trecho.voy manteniendo el tipo,bajada rápida y ya estamos en el pueblo.Faltan aproximadamente 1.500m,algunos lacasitos me pasan como una instalación.¿Para que me traigo las zapatillas de trail si casi todo es asfalto?
 
Sigo como puedo,me duelen los tobillos,tengo los gemelos cargados,los abdominales me queman......unos metros mas....y los caballos me abandonan a mi suerte, quedando solo,sin caballo ni escudero....y... así gracias a ese publico que sigue animando por el ultimo tramo del recorrido,henchido el pecho y sabedor de que Quijotes y Dulcineas ya habrán superado esta gran batalla y se encuentran al otro lado de la meta,me dispongo a hacer el ultimo esfuerzo,en el cual sobrepaso a nuestro compañero Jose Luis Santoyo que también tiene sus fuerzas mermadas.No me detengo,que bastante tengo con lo mio.
Y pensando que le sobran metros y que al igual esta mal media....¡¡¡cruzo la meta!!!
Alegría y satisfacción de ver a compañeros y amigos exhalando aun los suspiros del esfuerzo.
Felicidades a todos.
 
 
¡¡¡ HEMOS GANADO LA BATALLA,DISFRUTEMOS DE LA VICTORIA !!!

Bebidas y viandas no faltaron,la organización se lo trabajo bien, jamón,cuchillo y jamonero,reservado a los club que inscribiesen al menos diez miembros,el Quijote uno de ellos,no hubo que hacer colas para la cerveza ni refrescos,bien.
Felicito por su primer puesto a Pedro Lopez (EL FUERTE) , también a todos aquellos que participaron y a los ausentes por diferentes causas porque todos hacen grande este club.

El año que viene pienso volver a Madrigueras,pero ahora toca..........
EL DESCANSO DEL GUERRERO.

Angel Plaza