6 de agosto de 2013

VILLAMALEA 2013

“Veinte años no es nada… “ 

            Las tres leguas de Villamalea cumplen veinte años en esta edición. Hace veinte años no creo que hubiera la afición al running que hay en la actualidad, es por eso que carreras como la de Villamalea tienen aún si cabe más mérito.
 En aquella época seguro que no era tan fácil llevar a cabo un proyecto de este tipo. Hoy organiza una carrera casi cualquiera, en cualquier pueblo y la mayoría de las veces con bastante respuesta por parte de atletas,  instituciones públicas, empresas…etc.
            La carrera en sí cuenta con tres vueltas en circuito urbano, ese quizá sea su punto flaco, ya que se hace un poco repetitivo y monótono. La distancia son aproximadamente 16,5 kilómetros, no es una distancia asequible para todos los corredores, pero la organización, consciente de ello propone una carrera más corta que consta de una legua, que vienen a ser unos cinco kilómetros y poco.
            A las ocho de la tarde, hora en que sonó el disparo de salida, la temperatura era de unos 32 grados, hacía bastante calor, menos mal que a ratos soplaba una ligera brisa bastante agradable que mitigaba la alta temperatura.
            Nuestro insigne club Don Quijote, estuvo bien representado, fuimos trece entre quijotes y dulcineas, doce para la carrera larga y Agustín para la carrera corta.
             Nos dimos cita más de seiscientos atletas, el ambiente era como corresponde a un vigésimo aniversario, alegre y festivo. Antes del disparo se recordó con palabras cariñosas al doctor, compañero de carreras y amigo de todos Samuel López, cuyo recuerdo permanece en toda la gran familia atlética.
            La salida estuvo amenizada por un grupo local de batukada, calentando así el ambiente y marcando el ritmo de nuestras zancadas.
            Merecen mención especial los vecinos de Villamalea, que además atenuar el calor de los corredores con mangueras y duchas improvisadas, estuvieron cariñosísimos durante todo el recorrido y animando sin parar.


            En cuanto a la organización de la carrera, no se le puede poner ni un pero. Ya en la entrega de dorsales y bolsa del corredor, tuvieron el detalle de incluir una isotónica bien fría, un chaleco polar (poco apropiado con la que estaba cayendo…) botella de vino y champiñón de la tierra, además de crema facial y algún detalle más.
            Había numerosos avituallamientos durante el recorrido, todos con agua fría, además de esponjas y voluntarios con más agua fría en sus bicis ofreciéndola durante el recorrido. Ya en meta aperitivo con cerveza y sandía bien fresca, de la que di buena cuenta.
            Mi carrera fue tranquila para variar, formamos terna Mamen sun, Pascual (Tarazona Saycu) y un servidor, casi ná, primeros espadas del escalafón….fue un auténtico placer compartir cartel con ellos.
            Fuimos a un ritmo relativamente cómodo, 5:30, eso sí, no hablamos nada en toda la carrera…La última vuelta se me atragantó un poco, el calor, el exceso de kilos 94 para ser exactos,( vamos que me podrían lidiar en la semana grande de Bilbao perfectamente, tengo trapío suficiente para una plaza de primera….) y el entrenamiento discontinuo  que he llevado últimamente, hicieron mella en mis orondas carnes morenas, así que la última legua me costó un poco terminarla.
            En principio no pensaba ir a Villamalea, pero como ya hemos empezado con la preparación del maratón de Murcia, aproveché la carrera para hacer la primera tirada larga del plan. Desde la media de Albacete no había hecho más de doce kilómetros seguidos.
Una vez en meta, nos hidratamos correctamente, yo me puse morao a Sandía, estaba fresca y riquísima.
            La organización había preparado música en directo y paella a cascoporro para celebrar los veinte años de vida de ésta magnífica carrera.
            Villamalea siempre fue tierra  de emprendedores, es uno de los motores económicos de la comarca, con su industria vitivinícola  y el sensacional champiñón que producen, es un pueblo con mucha pujanza y eso se refleja también en la organización de su carrera.  Se nota cuando las cosas se preparan con cariño e ilusión, la fabulosa organización de la carrera y la entrega de los vecinos de Villamalea, hacen que casi te olvides de lo monótono que es el recorrido.
            Las clasificaciones de los quijotes y dulcineas fueron dispares pero buenas, como vienen siendo habitual en casi todas las carreras, destacando como siempre la gran carrera de nuestra Gacela Laura Villar, que se ha quedado a vivir en lo alto del pódium y de ahí no la baja ni la Guardia Civil, felicidades Gacela, eres grande.
También es digno de mención el arrojo de nuestro presi Ángel Robles, que a pesar de arrastrar una lesión de pubis bastante pesada, terminó la prueba como un campeón.
            Poco más que decir de una de las carreras con más solera del circuito, solo desearle a las Tres Leguas de Villamalea que cumpla muchas más ediciones y que nosotros las disfrutemos con ellos.
Gracias por todo.
 
Cronista de ustedes:
 Javier Martínez Lorenzo.
                                                                                              Verdinegro el corazón…..