24 de septiembre de 2013

CHINCHILLA 2013


El domingo pasado coincidiendo con la llegada del otoño, se celebró la carrera popular de Chinchilla.
Hasta esta bella localidad vecina, nos desplazamos una numerosa representación de nuestro Club Don Quijote, 28 para ser exactos  entre Quijotes, Sanchos y Dulcineas.
                                                                                     
                                        
       La mañana amaneció fresquita y con una fina niebla, presagio del calor que haría unas horas después.
La carrera de Chinchilla se ha convertido en un clásico del circuito, la dureza de la prueba, mezclada con la belleza de esta localidad y los paisajes que la rodean, hacen de esta prueba una de las más atractivas del circuito.
       Nos dimos cita unos ochocientos corredores, dada la cercanía con Albacete y el auge cada vez mayor que tiene esto de las correrías populares, poco importó la dureza del recorrido a las ochocientas almas que allí nos juntamos, celebrando una vez más esta bendita ceremonia del deporte popular.
       La organización de la carrera fue como corresponde a una localidad experimentada en estas lides, es decir buena. Quiero destacar el esfuerzo de la organización al allanar el camino de tierra y eliminar en la medida de lo posible los baches y roturas que había en algunos tramos. Los que habitualmente corremos por allí sabíamos de lo malo que estaba el camino.
En cuanto a la participación de los verdinegros, hubo de todo como en botica, los tiempos fueron en general mejores que los del año pasado, destacando los “pataliebres” que corren este tipo de pruebas en torno a cuatro minutos kilómetro, tienen mucho mérito, teniendo en cuenta que para correr a esos ritmos hay que entrenar duro, muy duro. Las cuestas del recorrido tales como el “escorpión”,” el silencio de los corderos”, o la “cuesta del nazareno” previa a meta; son lo suficientemente exigentes como para que muchos corredores entre los que me incluyo, tengamos que andarlas en algún momento. He de decir en mi descargo que este año no he tenido que andar en las cuestas, sin que sirva de precedente…
Nuestros compañeros Laureano y Carrillo, (los Epi y Blas del club…) decidieron hacer dos veces el recorrido de la carrera, para lo que quedaron una hora antes del disparo de salida. Completaron la primera vuelta y llegaron a la línea de salida minutos antes del inicio de la carrera, total 26 kilómetros bastante exigentes. Ambos están en plena preparación del maratón de Murcia, bueno ellos y otros cinco mil albaceteños que vamos a ir al maratón de Murcia, se viene hasta el Villa…. Carri terminó entero pero Lauri lo pasó mal, es un rodaje duro y Laureano lejos de amilanarse lo completó como buen Quijote, yo le adelanté por el km 10 más o menos y la verdad es que no llevaba muy buena cara. Tanto es así que cuando llegó a la altura de la estatua del nazareno, previa a la cuesta que llega a meta, alguien le cantó una saeta… como le verían al pobre… 
Y es que la preparación de un maratón tiene estas cosas, es un periodo largo en el que algunos aspirantes también llamados “farfollas”… ( corredores que nunca han hecho un Maratón según el mítico José Luis  Rechén…) hacen verdaderas barbaridades, quizá sea por el miedo a los 42 kilómetros, quizá sea por la incertidumbre que supone abandonar la categoría de farfolla en la que tan cómodamente han vivido instalados hasta ahora, o no sé muy bien por qué. Lo cierto es que adoptan algunos comportamientos extraños, es lo que yo he dado en llamar  “EL SÍNDROME DEL FARFOLLA”.
A pesar de que no se han realizado estudios clínicos con base científica sobre el síndrome del farfolla, yo he tenido la oportunidad de realizar diversos trabajos de campo con varios ejemplares de esta curiosa especie.
A lo largo de mi dilatada experiencia como acompañante de farfollas en su periplo hacia el maratón, he compartido kilómetros y vivencias con muchos de estos sujetos. Puedo decir sin temor a equivocarme que existen distintos tipos de farfollas, pero todos ellos reúnen una característica común, viven en un permanente estado de duda y acojone existencial ante lo que se les viene encima.
El “síndrome del farfolla” tiene unos síntomas muy claros, inequívocos diría yo. En algunos casos se manifiestan en forma de lo que llamamos “la lesión mutante…” Dicho síntoma se manifiesta cuando al farfolla en cuestión siente un dolor localizado en una zona concreta, misteriosamente ese dolor cambia a pinchazo intermitente, también cambia de sitio en cuestión de medio kilómetro, comienza generalmente en los isquiotibiales, posteriormente y en cuestión de segundos pasa al abductor, poco después se convierte en una fascitis plantar y así va cambiando su localización de forma misteriosa en un par de minutos...
Otro síntoma endémico del farfolla es lo que llamamos “episodios de cánguelis preguntón”. Este síntoma es de los que más nos ha llamado la atención, el farfolla ávido de respuestas que tranquilicen su permanente curiosidad por saber si será capaz de abandonar su condición, no vacila en acribillar a preguntas al primer maratoniano confiado  que se echa a la cara. La cantidad de interrogantes, la insistencia del farfolla así como la repetición de las mismas, hacen que el pobre maratoniano sepa sin lugar a dudas que se encuentra ante un auténtico farfolla…   - ¿Cuántas tiradas hago? ¿de cuántos kilómetros? ¿ qué ritmo he de llevar..? ¿y tú que me aconsejas? ¿crees que estoy preparado? ¿tú cómo me ves…..? ¿crees que terminaré? ¿ qué desayunaste ese día….? ¿ debo ponerme gorra? ¿ he de llevar algo rojo, algo nuevo y algo prestado…?
Es tan sólo una pequeña muestra de cómo el farfolla preguntón asedia inmisericorde al sufrido maratoniano que aguanta estoicamente las embestidas farfolleras en forma de preguntas….
Podríamos seguir enumerando síntomas, pero no acabaríamos, yo a veces hasta creo poder distinguirlos por su olor, suelen desprender un aroma mezcla de cague, dudas, acuarius, vaselina y plátano. Es su perfume, se llama  Eau de farfolla….
Todos estos síntomas se acentúan exponencialmente a medida que se acerca la fecha del maratón, las dos últimas semanas son críticas…
Existe otro denominador común, otra característica que nos hará saber sin duda que nos encontramos ante un farfolla en toda regla, si uno se fija un poco verá que tienen un brillo especial en los ojos, que sus preguntas, dolores, dudas, etcétera, desprenden algo que no es fácil de encontrar hoy en día, desprenden ilusión…. La ilusión de completar su primer maratón y eso amigos míos hace que se les perdone todo lo anterior.
En el fondo me dais un poco de envidia, la experiencia  que estáis  a punto de vivir es muy grande, espero que la disfrutéis por lo menos tanto como yo lo hice.
Y ya sabéis que el “síndrome del farfolla” sólo tiene un tratamiento posible para curarlo, lo malo es que es caro, cuesta 42.195 metros y no lo vendemos en farmacias…..
 Dedicado a todos mis amigos y amigas “farfolla” que pronto dejarán de serlo.
Suerte a tod@s …!!
Cronista de ustedes, Javier Martínez Lorenzo.
                                                                       
Verdinegro el corazón….