13 de octubre de 2013

“Quijoterías......... No hay vino malo"

      Hace ya algunos años que pertenezco a este maravilloso mundo de las carreras populares, en él he disfrutado, disfruto y espero seguir disfrutando muchos años más.
Espero seguir disfrutando de tantas y tantas cosas buenas que esta gran familia me aporta, tanto a nivel físico como a nivel psíquico y sobre todo a nivel afectivo.
      Pero sin duda lo que más me satisface es haber conocido a una enorme y variopinta cantidad de gente.
     Especialmente a los compañeros de mi club, el sin par “Club Don Quijote Albacete”.
A mí me gusta la gente, me gusta la gente en general y la gente auténtica en particular, me gusta la gente que me aporta cosas, la gente que me hace sentir cosas.
Con la gente me pasa un poco como con el vino, me gusta observarla, ver su color, sus matices, saber a qué huele, beberla despacio y disfrutar de su sabor; cuando tengo la suerte de dar con una buena “botella” me tomo mi tiempo...
    Da la casualidad de que en esta gran bodega del atletismo popular hay muchos y muy ricos caldos, cada uno con su denominación de origen, con sus características, con sus propiedades organolépticas particulares.
    Pocas, muy pocas han sido las ocasiones en las que he dado con algún “ vino peleón“, de esos que no valen ni para vinagre....no es lo habitual.
Para el plato de hoy les sugiero uno de nuestros mejores “caldos”, les adelanto que es un vino con carácter, potente, no todos los paladares están preparados para apreciarlo, pero sé positivamente que les gustará.
     En copa, su color es corinto envejecido, a veces con alguna pincelada de marrón tabaco y unos tintes cetrinos que recuerdan a los olivares de la sierra de donde procede. Ya en nariz su aroma transmite fuerza y personalidad, pero con cierto aire dulzón, como a natillas, a canela molida y café.
    Una vez en boca, nos percatamos inmediatamente de que la uva de la que procede tenía buen grado, se deja sentir perfectamente, se hace notar, el gusto inicial deja unos fuertes matices a roble auténtico, su textura es densa, tiene cuerpo, casi se podría masticar, recuerda un poco a esas cervezas negras de Malta tostada que elaboran en Irlanda, en boca transmite fuerza y suavidad a la vez, pero sin empalagar, la sensación es de como si te golpeara las papilas gustativas un puño de hierro envuelto en un guante del más suave terciopelo. El retrogusto es persistente, agradable, deja recuerdos imborrables en aquellos paladares que tienen la fortuna de saborearlo. Es uno de esos vinos cultos, con bagaje, se nota que  fue trasegado y reposó en distintas barricas, es de los de largo recorrido, un vino joven e impetuoso a veces, vivo, muy vivo, pero con el poso y la enjundia que otorgan las bodegas de más solera.
Marida muy bien con casi todos los platos, sobre todo con aquellos que son sencillos en su elaboración, cuyos ingredientes tienen autenticidad y buen fondo, con los que tienen sabor. Su presentación quizá sea lo más discutible, se vende en una botella de buen vidrio, pero su etiquetado resulta un tanto llamativo, los cuadritos arlequinados en blanco y naranja no me gustan especialmente, en mi opinión le quedaría mejor una etiqueta verdinegra pero... cosas del diseño gráfico ... la botella viene rematada con una vitola blanca con un logo que se parece al de la marca deportiva Nike.
Nos encontramos pues ante un gran vino, un producto redondo, sin altibajos, cuya calidad es bastante homogénea, pueden tomarlo para chatear o para acompañar cualquier plato, para las ocasiones especiales.... pero donde realmente da su verdadera dimensión es en las reuniones gastrotraineras  de amigos.
    Su grado de alcohol da un puntito de guasa un tanto canalla.
    Si tienen a bien seguir la recomendación de este humilde sumiller, háganme caso, pruébenlo, saboréenlo, disfrútenlo, compártanlo con sus amigos, es un caldo realmente excepcional, no les defraudará.
    Concedan al momento de saborear un “Fuerzas“ de Bodegas Dosquinceñas la importancia y atención que merece...

 Que lo disfruten.....
 Cronista de ustedes.
                                                                       Javier Martínez Lorenzo
                                                                       Verdinegro el corazón ....