27 de noviembre de 2013

LIETOR 2013


MI ESTRENO QUIJOTESCO....... 
 
Comenzábamos la expedición en el bar Iruña  a eso de las 14:30, la gente normal a esas horas y mas siendo un sábado o esta de cañas en el Sabya o pensando en la pedazo de siesta que se va a echar después de comer, pero aquí está la valentía de los corredores populares que no se arrugan ante los horarios ni ante el frío que sabíamos que íbamos pasar, vamos que fuimos a golismear un poco por Lietor.
Comenzamos el viaje con nuestro querido amigo Pascual del Saycu al volante, con Rosa del C.A Albacete y como no ésta temporada de Juan (Tito para los amigos), Carlos y el nuevo Quijote: yo (Sergio).Pascual nos ofreció varios éxitos musicales para amenizar el viaje (Carlos Cano, Mónica Naranjo etc…) pero vamos que al final no puso música y fuimos dándole a la lengua todo el camino.
Llegamos a Lietor aparcando justo al lado de nuestro presidente recientemente elegido democráticamente (Hector) y de su esposa (Laura) and family, con una maniobra que ya quisiera Fernando Alonso realizar en sus mejores tiempos que el propio presi se quedo boquiabierto.
Cogimos los dorsales y la bolsa, que no sé ¡qué pintaba un paraguas como regalo!, pero los pueblos de la sierra nunca paran de sorprenderte con sus obsequios.
Corriendo para el coche nos pusimos nuestras equipaciones, yo estrenando indumentaria Quijotesca y corriendo para la salida ya que solo nos quedaban diez minutos para el pistoletazo. Es lo que tiene ir con Pascual que es conocido internacionalmente y se para a saludar hasta al apuntador.
4:30 en punto iniciamos la carrera (a esta hora estaría yo mas agusto en mi sofá que pá qué. Empezamos con una pequeña subida y ya todo para abajo, acompañado por Juan (Tito) que me dice en el km 3 que todo lo que estábamos bajando ya lo subiríamos luego, y pienso para mí “qué hago yo allí con lo bien que estaría en la calle Concepción con copa en mano”. Empezamos a llanear en un camino un poco pedregoso y con tan mala suerte que se me desata el cordón de la zapatilla y mi chip salió ”cagando leches” entre las piedras del camino, lo consigo recuperar y seguir, vamos disfrutando del bonito paisaje cruzando puentes y veo el cartel de km7 y pienso para mí que todavía no hemos empezao a subir.
 De repente, al mismo pasar este mencionado cartel, me encuentro el inicio de la cuesta tan comentada por la gente en la salida, me la tomo al trote pero llevando un rato es imposible y comienzo a andar como el resto de los corredores que llevo a mi lado y que a mas de uno se le está poniendo la cara como un tomate y no creo que sea  del carajillo que se hayan tomao en la salida.
Llegando ya al final de la jodia cuesta oigo la voz de Agustín que me dice: venga, ¡ánimo, ya queda poco! y por supuesto intento sonreír para la posible foto que seguro que me ha hecho ya con cara de haberme comió un limón, empiezo a sonreír pensando que ya se han acabado las cuestas cuando de repente veo un repecho que hace que mi cara cambie completamente acordándome de él que ha hecho el trazado y de toda su familia sin distinciones, menos mal que un voluntario me dice que ya es la ultima cuesta y ya es todo para abajo, me armo de valor y la subo como puedo y efectivamente ya todo para abajo.
           Llegando ya a la meta veo amigos que me animan sin saber el penar que llevo dentro después de las cuestas. Al pasar la meta veo a Juan que me espera para ir a por el chocolate y los bizcochos que estaban de muerte, nos ponemos finos a merendar y ya con el estomago lleno se ve todo de otra manera.

Lietor, ¡Qué bonito eres!, pero ¡¡Qué cuestas tienes coño!!.
Sergio