21 de enero de 2014

YESTE 2014


Era un 17 de enero de 2014.........
Este año era la segunda vez que iba a la carrera de Yeste, de la cual guardaba un grato y maravilloso recuerdo del año pasado, pues fue mi primera carrera de montaña.
¡Qué nervios! La primera carrera de la temporada, mi primera carrera como dulcinea.
Había nevado por la noche y el blanco de las montañas apuntaba una carrera fría. Pero no, todo lo contrario, parecía que Yeste nos esperaba con los brazos abiertos y el cielo tuvo a bien abrirse poco a poco haciendo el sol acto de presencia.
Al llegar a la recogida de dorsales, a la gente se la veía contenta, saludos, besos, más saludos, más besos…
Junto con mi marido y mis hijos, que tengo la suerte de que me acompañan a casi todas mis carreras, recogí mi dorsal, lo puse en la camiseta que Mari muy amablemente me había dejado (gracias guapetona) y me presenté en el arco de salida.
Allí, pude conocer  a algunos de mis compañeros del club a los cuales aún no conocía y saludar a algunos con los que ya he coincidido en alguna salida por los lares de Chinchilla.
Todos estábamos expectantes, o al menos yo, a la espera del pistoletazo de salida por parte de la Sra. Alcaldesa. Empezaba un año más de disfrutar, no sin sufrimiento, de este hermoso deporte.
Salí como una exhalación y cuando el reloj me pitó en el primer kilómetro y miré mi ritmo me dije a mí misma: “Puf, me he pasado, un kilómetro subiendo a este ritmo lo voy a pagar después”
Seguimos subiendo por la carretera disfrutando de unos paisajes maravillosos. ¡Qué preciosidad! El tramo de tierra también tuvo su encanto, ese barro pegado en las zapatillas, unos cuantos resbalones, pero bueno, nada que no nos hubiéramos imaginado. Y al final los últimos kilómetros de bajada con Yeste de fondo, con su castillo y su Iglesia, bien merecían un último esfuerzo.
Al llegar a meta, aunque medio muerta, una sensación de placer que sólo se entiende si haces deporte, una gran sonrisa y felicitaciones, besos, más felicitaciones y más besos.
Y qué puedo contar cuando me entero de que me van a dar un trofeo. Pues, imaginaos, ¡qué ilusión!  Mis hijos emocionados al ver a su mamá subir al podio. 
Desde luego que la carrera de Yeste no la voy a olvidar.
 
Mercedes Rodríguez Quijada.