13 de abril de 2014

MEDIA MARATON DE MADRID 2014



Dentro de mi preparación para la Maratón de Madrid de 2014 decidí, desde el primer momento, que debía correr la Media Maratón que se celebra en la capital como un mes antes. El acierto, desde mi punto de vista, ha sido total. De hecho, lo recomiendo enormemente ya que sirve para hacerse una idea de lo que espera en la mítica distancia por las calles del foro. En especial el final.
Esta carrera es un evento grande, se percibe desde el primer momento. Una buena feria del corredor, la organización de la entrega del dorsal y de la bolsa del corredor perfecta, y gente, mucha gente. Tras el madrugón pertinente, hormigas en el estómago. Había quedado con Segura en Aranjuez para acercarnos a la carrera en el cercanías, opción inteligente dada la enorme dificultad de aparcar en Madrid. Pero los nervios y el sueño, provocaron cierta confusión (Juan Carlos cogió el tren anterior al que habíamos quedado pero sin problema). Los trenes cargados de corredores que confluimos en la Estación de Atocha y luego en la Cuesta de Moyano, primer calentamiento. El camino hacia la salida por el Retiro, una riada de gente con las zapatillas en ristre. Es de verdad algo digno de ver.

Primeras fotos, mensajes, bloqueo de las líneas… Y nos disponemos a situarnos en la salida. Tras un inicio apretujado, iniciamos nuestros caminos por las calles de Madrid, que nos recibió con algo de niebla pero que a medida que avanzaban los minutos aumentaba la temperatura de forma preocupante, la cosa se iba a poner dura. Ya, una vez pasado el kilómetro dos, Segura y yo teníamos claro que más temprano que tarde se produciría nuestra separación en carrera, nuestros ritmos eran diferentes. Nos esperaban cuestas, toboganes, que todavía no se sufrían mucho hasta el kilómetro 10, que la cosa se empezaba a sufrir.
En la Plaza de Castilla se puede considerar que está el punto de inflexión que nos llevaba inexorablemente al famoso kilómetro 18,5. Sin olvidar nuestro paso por Serra, por el Ramiro de Maeztu (mi corazón estudiantil lo notó), por el Museo Lázaro Galdeano, en fin, Madrid, Madrid, Madrid… Estación de Atocha y se nota un murmullo, una cierta tensión, se avecina el final, el calor aprieta y la cuesta puede ser larga, muy larga. La calle de Alfonso XII y su gentío nos esperaban, interminable camino hasta la Puerta de Alcalá. Ya en el Retiro la sensación es tremenda, esprintando con otros quinientos corredores, una pasada…
En fin, que os la recomiendo enormemente. Por cierto, Cristina Pedroche estuvo pero no la vimos ni Juan Carlos ni yo… Vamos demasiado deprisa.

Siempre vuestro.
Alfonso “Perlita”.