10 de abril de 2014

REFLEXIONES DE UNA ATLETA VETERANA.......


BARRAX - LA RODA - AÑO 2014

A pesar de todos los años que llevo en esto del “Atletismo Popular” nunca había escrito nada acerca de lo que este me aporta, los valores que he adquirido con la práctica de este deporte, entre ellos, compañerismo, voluntad, persistencia, esfuerzo y superación.

De modo que aprovecho estas líneas para explicar algunas experiencias personales y el motivo por el cual esta locura del correr se adueño de mí.

Aunque comencé a correr cuándo participaba en las carreras como categoría Cadete. Realmente mi  interés por el atletismo popular lo podría enmarcar sobre el año 2000 cuándo me inscribí al boletín mensual de Nou Píndaro de nuestros compañeros de la Pobla de Valbona en Valencia. Tenían una política clara de difusión y su  objetivo era que cada pueblo debía tener su carrera. Recuerdo leer ese boletín por las noches, antes de irme a dormir, como algo anhelado, conocía a todos aquellos héroes con nombre y  foto pero que desconocía personalmente, que hacían pódium en las diferentes pruebas y deseaba poder disfrutar al igual que ellos. Así, “poquet a poquet” fueron propagándose los circuitos. Primero, en la Comunidad Valenciana y más adelante Albacete, Ciudad Real y Cuenca.
Añoro aquella época, sobre todo en los períodos estivales cuándo íbamos mi padre (mi manager) y yo nos recorríamos los pueblos cercanos al mío para disputar las carreras que se realizaban con motivo de sus fiestas patronales. Algunas de ellas: Utiel, Requena “Carrera de la Joya”, Cardenete, Villamalea, Tarazona, Cuenca”“Carrera del Pavo”, Rubielos Bajos(y más que se me quedarán en el tintero).
Desde ese tiempo hasta hoy, ha habido un cambio abismal en la percepción de la gente acerca de este “nuestro deporte”, el aumento del número de féminas y por supuesto en la organización y colaboración en las carreras.
Todos los que nos hemos enganchado a esta forma de vida u ocio nos es muy complicado no acudir a la cita semanal de nuestros encuentros gastroruneros. Unos por alcanzar su objetivo o reto, otros por pasar un buen rato con los amigos, charlas, moral e intercambio de opiniones.
Marcaba el calendario que ese sábado la cita era en Barrax. Como va siendo habitual, un amplio número de corredores de la comarca y sus alrededores nos juntamos allí, compañeros de  nuestro Club Don Quijote, del Puente de Madera, Dos Quince, Tarazona… aludos previos a la carrera también dimos cuenta del buen festín que nos pegaríamos al acabar. Nos habían preparado productos típicos: rolletes fritos, bocatas de chorizo, tortillas de patatas, fruta y bebida. Todo en un amplio polideportivo preparado para la ocasión.
Nos fuimos a tomarnos el café o Belmonte en honor a nuestro amigo Pascual, allí estaban nuestros compañeros del Club Villamalea (mi amigo glucosa, Juan Miguel) y Los Keniatas. Nos preparamos mentalmente para abordar la carrera y ¡ A por todas!.
El cielo estaba nublado, nuestro speaker que no meteorólogo, Paco Villaescusa presagio:”A partir de las cinco llueve” menos mal que se gana la vida ¡boceando por las carreras! con el mapa se comería los mocos.
Al final no tuvimos lluvia pero si un incesante viento que fue muy molesto. En la segunda vuelta, se hizo notar, cuándo solamente restaban tres kilómetros a la carrera e iba con mis fieles escuderos de numerosas andanzas: Carri y Pollito, aunque me abandonaron al acercarnos a la meta. Por supuesto me tome la arrebancha en La Roda y la tuvieron.
Siguiéndonos los pasos teníamos al doctor Segura y a Rodri. Como  sorpresa mi hermana que con la preparación del maratón de Madrid ha aumentado su forma física notablemente. Sin olvidarme del tirón de mi amigo Fuerzas (recuperate pronto que esto sin ti no es igual), Pedro, mis ángeles Pina y Loren y no me tengáis en cuenta quién deje sin nombrar.
El siguiente sábado nuestra particular rendez-vous (por lo del francés) fue en la media maratón de La Roda.
Nos desplazamos a la localidad más dulce de la comarca muy temprano pues los pre-maratonianos hicieron sobre unos treinta kilómetros. La tarde no era especialmente indicada para correr hacia mucho aire y el cielo encapotado pero eso fue a primera hora. A medida que se acercaban las cinco y media disminuyó el aire y salió el sol, lo que resultó una tarde espectacular.
Recogimos la bolsa-regalo (champiñón, gel, toalla, chanclas, camiseta, vale de miguelito) fue muy completa y ya se podía percibir el gran despliegue de medios: Fantástica organización, muchos colaboradores, música a lo largo de todo el recorrido animando, un grupo de ciclistas del gimnasio practicaban spining al mismo tiempo que nosotros corriamos).

Foto de recuerdo del Club Don Quijote, saludos a amigos y amigas ¡Comienza el espectáculo!

Personalmente aunque comencé con la cabeza cargada y con pocas ganas de correr, comentando a mis “compañeros de pelea” que la haría despacito, las sensaciones conforme avanzaba eran mejores. Mis primeros kilómetros con una media de 4,40/km.

Llegando al km 8, veía que iba genial, cerca de Fernando y Hector, de Isa de los Keniatas y de Juan Miguel. Esas son más que referencias suficientes para saber que estaba realizando una buena carrera. En ese momento no me importó que se me estropeará el mp3 ni nada del exterior. Solamente pensaba en lo bien que me encontraba, llevaba mucho tiempo sin experimentar estas sensaciones y aunque la inserción de los isquios y el piramidal se me sigue cargando en tiradas largas eso no me impide estar ahí, dándolo todo.

Llegando al km18 sentí una gran emoción al comprobar que podía llegar a hacer 1´45, luego le sume dos minutos más pero las sensaciones ya habían fluido en mí.

Felicitaciones de muchos compañeros y compañeras y una merienda excepcional. Nos vemos en la próxima.

Cristina Zamora.