22 de mayo de 2014

Almansa 2014 o Sábado ``Atlético´´



Qué mejor que pasear por las calles de Albacete con el coche sin tráfico. Pasaban 10 minutos de las 4, hora de quedada, y aparece Rodrigo a recogerme, 10 minutos tarde. Aparece por una calle sin sentido. Había dado tremenda vuelta para recogerme. En fin, lo dicho. Corbacho es lo que tiene. Cuando recogimos a Segura su cara era un poema. Pensaba que ya nos habíamos olvidado de él. Pero peor cara puso cuando Perla le dijo que el menda había acudido al evento atlético con la camiseta del Barcelona (que nos jugábamos la liga, copín). Qué bonica es la camiseta culé, oye. El viajecico para Almansa se presentaba recio. En cuanto estábamos los 4 jinetes, abrimos el costurero y a zurzir trajes.  


Llegamos a Almansa con bastante antelación. Recogida de dorsales y la foto de Rodrigo presidía la recogida. Actuaba en Almansa este mes. Qué tío. Buena bolsa y el café en el bar. Había quedado con Alberto del Rey para cambiarnos las camisetas, pero la que me dio creo que había encogido al lavarla. O lo mismo he engordado, en fin. Que tuve que buscarle de nuevo para ponerme otra. Me cortaba el riego sanguíneo en los brazos la `tortuguica´. 

Calentamiento, saluditos a los compis y presentes y salida. Nos colocamos en un cajón cojonudo, a sabiendas que nos iban a pasar como motos. Alfonso estaba nervioso porque el Barcelona – Atlético ya había comenzado e iban empate a 0. Es lo que tiene la falta de costumbre. A mí no me afectaba, sguancchhhh. Pero antes del primer kilómetro nos sorprendió ver a Messi en la cuneta (este chiste es malo pero muy fino, aunque respetuoso) por lo que se presagiaba tarde atlética.

Primera vueltecita de casquera, bien, saludando, relajadicos, cumpliendo lo establecido. Sergio nos acompaña un rato y luego nos deja abandonados a nuestro destino. JJ nos viene pisando los talones pero nain nain. Recogemos a nuestro Leo Messi particular, que lleva otra mini pájara, nos acompaña un par de km y nos vuelve a dejar. Muy bien. La segunda vuelta fue distinta. 1-1. Blanca informa a Alfonso que ya iba descompuesto y empieza a alborotarse gritando cada cierto tiempo no sé qué de olé, el chole o algo así. En el km 15 nos dicen que quedan 8 minutos. En el km 17 quedaban 5. Copón, que largo se nos hizo. Al llegar al parque le dije que por qué no nos sentábamos en una terraza, veíamos el final tranquilamente y luego seguíamos. Estaba nerviosico. Seguimos, alirón, voces, dando el espectáculo…en fin, estuve a punto de prepararle los papeles y zumbarle para el Polígono, pero como sé que no se va a repetir le dejarnos seguir en el club. 

Llegando al km 20 coincidimos en que estábamos hasta los mismísimos de correr y teníamos las piernas `palotas´. Allí vemos a Raúl, que estaba muy cargado de gemelos y se enganchó un poquín, llegando a meta unos segundos detrás nuestra. 

Refresco post media, saluditos entre compis minimalistas, pezoneros, pros y demás y con el fresquete que hacía, cerveza en el bar viendo la celebración del Atleti y escuchando el partido del Alba.

Creo que el sábado muchos de los presentes fuimos `atléticos´.


Un saludo.

Héctor Plaza

20 de mayo de 2014

ROCK N’ROLL MARATÓN DE MADRID 2014.

Casi ha pasado un mes desde que crucé la meta de mi primera maratón en el Retiro. 27 de abril de 2014. La tardanza de estas letras se debe en una parte muy importante a la necesidad de ordenar mis ideas, de asimilar lo realizado, de volverme otra vez “mortal”. En estas líneas no voy a describir una carrera conocida por una u otra vía, ni los nervios del principio. Ni hacer descripción pormenorizada de un Madrid que nos recibió con un día de primavera realmente espectacular. 

Para mí la Maratón tuvo dos partes: los primeros 14 kilómetros que hice con Fernando (gracias amigo) y el resto que hice solo, bueno solo no, sin nadie conocido mejor dicho. En estos días posteriores he pensado por qué lo hice, por qué me lo puse como objetivo esto del Maratón. Pues bien, no es más que algo que tiene que ver con mi propia vida, de mi forma de entender esto que llamamos vida y que yo prefiero ver como un camino. Muchos sabéis que vengo de Toledo y que aparecí en vuestras vidas de repente, sin anestesia. Me incrusté en vuestro mundo para no salir, aunque nunca se sabe, este tiovivo da muchas vueltas. Mis recuerdos se agolparon por las calles de Madrid, mi infancia en Jávea, mi adolescencia y juventud en Toledo. Mis aciertos, mis errores. Mis tiempos de cigarrillos, futbolín y otras cosas difícilmente confesables. Mis noches interminables, mis chicas, mis… En fin, para qué seguir… 

El caso es que me vino a la mente pensar por qué corro. Pues bien, es claro, primero porque me gusta (debería haber empezado antes) y segundo por mis hijos, por el ejemplo que les tiene que dar su padre. Prefiero que me vean penando corriendo por la calles que en otros lugares que de sobra conocí, en los que más de una vez toqué fondo. Hace ya algunos años que mi vida cambió y se lo agradezco a aquella que siempre va conmigo, que es hombro y consejera, que lo es todo y me lo ha dado y da todo. En Madrid, el lugar donde nací, conseguí un nuevo objetivo, y conseguí saber de nuevo qué es la emoción. 


Para mi tiene cuatro hitos, el primero cuando a lo lejos vi una camiseta del Don Quijote y no era otro que JJ (qué grande eres tío); el segundo cuando salió de la nada el gran Alberto Rey por Atocha (qué abrazo en plena carrera); el tercero cuando oí que me llamaban Pedro Cifuentes y Pilar y el cuarto cuando vi un grupo en el que pude distinguir a Mamen, madrina mía (¿te acuerdas cuándo me recogiste con las zapas de aerobic?). Pero lo que siempre llevaré grabado en mi mente fue cómo pensar en mis hijos me empujó en los últimos kilómetros. Cómo en el paseo del Retiro llegando a meta me imaginaba que estaba toda mi familia allí, esperándome, animándome, aplaudiendo.

 Y por fin llegué y las lágrimas del último kilómetro se multiplicaron. Llegué, ¡joder que lo hice! Por mis hijos, por Sara y por los míos lo hice. 

¡Lo conseguí! 

Siempre vuestro. Alfonso “Perlita”.