22 de enero de 2015

Trail-Running: “Subida al Cerro de la Degollá 2015”. Priego (Cuenca)



Pues este pasado finde, allá que nos fuimos las Zamoras Sisters a un pueblo en la provincia de Cuenca llamado Priego, a las puertas de la Serranía Conquense, buscando cambiar un poco de aires, conocer nuevos parajes, nuevas carreras, … 

Teníamos el presentimiento que la carrera no iba a ser como las típicas del circuito, sabíamos al hacer la inscripción que se trataba de un nuevo reto, una experiencia diferente a todo lo vivido hasta ahora, pero no podíamos imaginar que tanto… aún tenemos grabado en la retina lo vivido el pasado domingo y que os resumimos con la siguiente frase: “Correr a Degüello”.

El domingo nos trasladamos a Priego y después de algo más de dos horas de viaje y agradable casquera, la maestrilla iba recordando la ruta que hacía cuándo ella trabajaba en Guadalajara, Priego nos recibe con un impresionante entorno natural de profundas hoces.

Observamos ya al resto de corredores, al igual que nosotras iban buscando el lugar de recogida de dorsales, teníamos que subir al centro cultural aunque la salida sería abajo, en la plaza del pueblo.

En el trayecto conocimos a Pancho un trailero de Cuenca (en cuanto salimos de casa esto es un no parar de ligar) recogemos el dorsal, saludamos a nuestros compañeros del Club Atletismo Iniesta (que gente más maja, aunque estén un poco locos, algunos repetían y todo) y nos dirigimos al bar de la plaza a tomar un café, la Zamora madurita se viene arriba y toa chula va y se pide un belmonte, escoltadas en todo momento por Pancho (como buen caballero nos invita) allí vemos a nuestro ilustre Secretario Quijote más conocido como “Perlita”, otro descerebrao como nosotras, le acompañaba su cuñado. Enseguida nos dimos cuenta que por su indumentaria debían de haber venido desde Tarancón en sidecar.

Amaneció un día bueno para correr, la temperatura era fría pero lo normal en esta época del año, suelo escurridizo del hielo y rocío pero sin nieve ni lluvia en la Serranía Conquense. Allí nos dimos cita más de 460 corredores para acometer algo más de 14km, el recorrido cuenta con dos subidas importantes. La primera de ellas hasta una altitud de 1.262 metros a la altura del km 4 y la segunda a 1.300 en el km 10 aproximadamente. Desnivel positivo 1.001 metros. Dificultad técnica y exigencia física: media-alta.

                        

Y comenzamos a subir por el espectacular Estrecho de Priego que culmina con unos pronunciados escarpes en los que anidan numerosas colonias de buitres, al llegar arriba las vistas son alucinantes y se divisa el Monasterio de San Miguel. Descendemos vertiginosamente por una ladera muy técnica en la que abundan zonas pedregosas sueltas. La última parte de la bajada la hicimos como si de un tobogán se tratase, era el filo del cortado. Ya en tierra firme cogimos fuerza en un avituallamiento para la gran subida que nos esperaba. Cruzamos el río Escabas apenas sin agua y subimos por la ladera de la montaña a un lado teníamos piedras de subida o bajada y al otro lado el precipicio. El terreno estaba muy inestable en ocasiones nos resbalábamos hacia la siguiente piedra que nos frenaba. Intentábamos agarrarnos a todo matorral o pequeño arbusto que encontrábamos en el camino que nos facilitaba avanzar. El ascenso se hizo largo pues entre tanta maleza no se llegaba a percibir la cima. 




Por fin conseguimos llegar al último descenso que nos adentraba en un terreno más habitual, con senda, reduciendo la peligrosidad. Se asemejaba al bosque gallego, las piedras rellenas de musgo, olores entre mezclados de tomillo y hierbabuena, un entorno mágico e inigualable. De esta manera llegamos a la periferia del pueblo cerca estaba nuestro regreso al terreno firme. Atrás quedaron los esfuerzos, la valentía y la lucha contra aquel gigante desconocido, sorprendente e imprevisible como es la montaña.

Con esa grandeza, valentía y coraje cruzamos la línea de meta, mezcla de sentimientos, siendo conscientes de la aventura y experiencia que habíamos vivido en esta carrera tan EXPLOSIVA¡¡¡




Con todo nuestro cariño:

Las Zamora Sisters