23 de febrero de 2015

MOLINICOS 2015

Esta es mi primera crónica de la temporada, estábamos un poco perezosos para contar las cosas que nos pasan en las carreras los fines de semana, pero creo que es importante contarlo, por dos motivos. El primero por recordar alguna anécdota del día, para los que van y el segundo, para que los  que no puedan ir a correr, puedan vivir un poco la carrera y así no desconectar del todo.
En esta ocasión algunos quedamos en el Daniel, organizamos los coches, nos reímos un poco con los comentarios de Fernando, que “polero” más peculiar, y salimos hacia Molinicos con unas nubes oscuras a lo lejos que nos hicieron pensar en que nos mojaríamos en la carrera.



El viaje se hace pesado, todas estas carreras tan seguidas por  la zona de la sierra, hacen que mucha gente no se apunte, ya que los desplazamientos son muy largos. Esta carrera, para el que nunca la haya corrido, es de las más duras del circuito, con mirar las medias por kilómetro, se puede ver. La primera parte por el pueblo, empieza con una bajada muy pronunciada, al llegar al arroyo que atraviesa Molinicos, empieza una subida muy dura hasta la escuela que nos pone a todos en fila de a uno. Aquí se vuelve a bajar un poquito y a partir del kilómetro 3 empieza la subida, al principio es suave, pero conforme nos acercamos a los almendros se hace más dura. De aquí hasta el kilómetro 9, todo es para arriba, hay algunos descansos, pero no se notan, cuando llegas a la cuesta empinada del nueve, poca gente corre, seguramente solo los primeros. Del nueve para abajo, es una locura de bajada, todo lo que se ha subido en seis kilómetros, se baja en tres, los que estamos un poco “transtornaos” bajamos sin conocimiento. Al llegar al asfalto en el 12, queda un kilómetro muy “jodido” que se hace muy largo, pica hacia arriba y engaña mucho, pero oír al “spiker” en meta se te quitan todos los dolores y aprietas los dientes y cuando te quieres dar cuenta estás enfilando la meta, donde espera un chocolate caliente y un bizcocho que te repone en un momento.
A destacar la bolsa del corredor, todo productos de la tierra, un blanco y un negro y un pan de pueblo. Ya sabéis que soy defensor de la vida en los pueblos, si el poco beneficio que podemos dejar se mandamos a China, con una camiseta de dudosa calidad u otro detalle del estilo, muy poco hacemos por nuestra tierra. Si esto lo lee alguien de la organización del circuito, que tome nota. Tenemos excelentes productos en cada uno de los pueblos, que son la mejor bolsa del corredor, ajos, miel, vino, pan, embutidos, etc.  Por  todo esto, un 10 para la bolsa de Molinicos (a los vegetarianos les podían cambiar los embutidos por hierba, je, je).
Bueno en lo meramente deportivo, tenemos que destacar que fuimos 16 quijotes/sanchos/dulcineas a la carrera. En este caso destacaré a José Miguel Ruiz, que está impresionante, 2º de su categoría y a Victoria Zamora, también 2ª de su categoría.  En general, este año,  todos vamos más rápidos, sólo mantenernos sería positivo, pero cada uno va intentando mejorar en la medida de sus posibilidades y esto se nota. También destacar a Llanos Galietero 6ª y Mamen 4ª de sus categorías. Vamos que las dulcineas están más fuertes que nosotros.
Como hemos crecido como club, nos podemos permitir emprender otros retos fuera de la provincia y que esto no repercuta en nuestra clasificación en el circuito, yo creo que tenemos equipo para quedar 2º por clubes, y creo que es nuestro objetivo. Las dulcineas para puntuar tienen que aumentar en número, ya que en calidad es imposible.
Bueno lo de los comentarios un poco fuera de tono, los dejo para los que fuimos a la carrera, Mamen perdónanos, somos “muuu” tontos…
Rodrigo Pérez. Sancho y verdinegro


Una poesía
A Molinicos nos fuimos
en una tarde gris y fría
En Molinicos corrimos
Y ninguno se aburría
Por Molinicos penamos
Y la gente nos acogía
De Molinicos volvimos
Añorando carreras con más cercanía.

Para el trovador  Tolito.