26 de marzo de 2015

MARATONA DI ROMA 2015

VINI VIDI VINCI

Cuando terminé la maratón de Murcia en 2013, sí, la famosa maratón de Murcia, aquella en la que algunos  de vosotros perdisteis la condición de farfolla;  me prometí a mí mismo que no haría ninguna por lo menos en todo el año 2014 y a ser posible en el 2015 tampoco. Tomé esa decisión en un momento de hartazgo, ya que cada vez que quiero preparar un maratón, la ilusión de prepararla a las pocas semanas se transforma en frustración por la falta de tiempo para prepararla correctamente.  
Pero un día de primavera de 2014, mientras nos tomábamos unas gordas  en la cafetería Inox, mi amigo pataliebre, que es culo inquieto, entre tango y fandango y entre jarra de cerveza y chulla de jamón, se dirigió a mí con esa  cara que él pone de chiquillo travieso cuando va a hacer una trastada y me dijo:
- "Patalibre, el año que viene hacemos la Maratona di Roma, ve pensándolo que nos vamos".
Por aquel entonces yo no quería oír ni hablar de maratones, pero la idea de ir a Roma no me pareció tan mal.


  • "Bueno ya lo iremos viendo"- le dije ...
  • Mentira y gorda, estaba ya visto, desde el instante en que pronunció las palabras Maratón y Roma en la misma frase, en mi interior ya sabia que que haría Roma sí o sí...Siempre se ha dicho aquello de " la cabra tira al monte", en mi caso se podría sustituir perfectamente  por aquello de "el mastinaco tira al  maratón... " Así pues la idea fue tomando forma, creamos un grupo en whats app a tal efecto, en el que incluimos a bastantes compañeros y compañeras de correrías, de los cuales al final solo quedamos Pedro de La Rosa, Juan Gómez Camarasa, Angela Argandoña y quien les habla.
  • Así pues un poco antes de Navidad empezamos a prepararlo. Entre semana hacia las salidas que podía, casi siempre una o dos, el sábado o domingo quedábamos para hacer los largos que en mi caso no me he saltado ninguno, menos mal...
  • Cuando se proyecta un viaje al extranjero para hacer un maratón, hay muchos factores a tener en cuenta, como por ejemplo la ubicación de hotel o apartamento con respecto a la salida y meta de la carrera. En nuestro caso he de decir que tanto Pedro, como Juan y Angela han organizado un viaje rayando la perfección. No hemos podido contar con compañeros de viaje/guías turísticos/compañeros de carrera/ personas humanas/devoradores de pizza/ bebedores de cerveza Peroni/compañeros de cachondeo/amigos...  Que estos monstruos.
  • Salimos de Valencia y llegamos a Roma, aeropuerto de Ciampino, llegamos el jueves por la noche. Al día siguiente lo primero que hicimos fue ir al palacio di congressi a recoger el dorsal y ver la feria del corredor. Por cierto, eso sí que es una feria del corredor bien montada, te hacían recorrer todos los pasillos siguiendo una línea roja como cuando vas a Ikea, que recorres toda la tienda. Allí tuvimos la primer a anécdota, a Ángela le dieron una camiseta pequeña y no se la querían cambiar, así que tras unas lagrimillas y arduas negociaciones, conseguimos que el "capo" el encargado de las camisetas de la carrera accediera y se la cambiara por fin...
  • Una vez recogido el dorsal, nos dirigimos al apartamento a dejar las mochilas y después a ver Roma. 
  • Como he dicho antes en este viaje he tenido los mejores guías, ya que todos ellos conocían Roma muy bien, durante estos días nos hemos pegado una paliza a andar y a subir escaleras increíble, tanto es así que durante la carrera, a medida que íbamos recorriendo Roma, nosotros ya habíamos pasado andando en los días anteriores por la mayoría de los lugares. 
  • Así pues hemos visitado Roma de Cabo a rabo:
  • Panteón de Agripa, Coliseo, monumento al rey Víctor Manuel Segundo de Saboya, Foros romanos, Fontana de Trevi, Piazza Nabonna, Piazza del Poppolo, Vía del Corso, Boca de la Veritá, Piazza de España, Barrio del Trastevere, Campo di Fiori, Museos Vaticanos, Capilla Sixtina, Isla Tiberina,Castillo se San Angelo, Plaza de San Pedro, Innumerables iglesias donde vimos maravillas como el Moisés de Miguel Ángel o la Madonna de Pellegrini,  Basílica de san Pedro...a cuya cúpula subimos andando el día de antes del maratón, para matarnos, justo lo contrario de lo que hay que hacer víspera del maratón,  aquellos de vosotros que habéis subido sabéis las escaleras que hay...  
  • Junto al mausoleo del rey Víctor Manuel segundo de Saboya, está la iglesia de Santa María de Aracoeli, en cuyo interior se

    encuentra una estatua del niño Jesús realizada en madera de olivo y encontrada hace siglos en unas ruinas de Roma, es una figura muy venerada por los romanos actualmente, la llaman el Bambino de oro, ya que está cubierta totalmente de medallas de oro, no quiero ni pensar los maratones que habrá hecho esa criatura para tener tanta medalla.. Pues bien, durante la visita a esa iglesia junto a un reclinatorio hay una urna donde los fieles depositan sus peticiones escritas en un papel. Así que nuestra Angela Argandoña, agarró un papel y escribió en él su petición y la depositó en aquella urna junto al Bambino de oro. La petición fue que todos acabáramos bien el maratón.
  • Durante el viernes y el sábado hizo buena temperatura, a ratos nublado a ratos con sol. Creo que en el fondo todos estábamos un poco acojonados por la previsión para el domingo, aunque no lo decíamos... 
  • La carrera:
  • Durante toda la madrugada del domingo llovió a cántaros, cuando nos levantamos para desayunar vimos desolados que no había parado de llover, eso me hizo pensar que lo íbamos a pasar chungo.
  • Después de desayunar en el apartamento, nos pusimos la verdinegra, vaselina, geles y demás preparativos para la batalla. Mientras nos preparábamos para salir, se creó un silencio sepulcral, estábamos todos preocupados por la lluvia, yo no sabia que ropa ponerme para correr, las bolsas de basura que teníamos eran pequeñas, creo que en el fondo teníamos bastantes dudas sobre si íbamos a terminar la carrera, aunque no lo decíamos abiertamente.
  • Nos esperaban 42,195 kilómetros bajo la lluvia y el frío.
  • Eran las 8:30, la carrera empezaba a las 8:50, se nos había hecho un poco tarde, menos mal que estábamos a dos calles,  a tres minutos del coliseo. Angela y yo optamos por la camiseta de tirantes, Pedro y Juan la de manga corta. Salimos corriendo para buscar nuestros respectivos cajones de salida, pero entre las prisas, la lluvia y la cantidad de gente que había se generó un pequeño caos, así que tuvimos que correr para dar una semi vuelta por el exterior del Coliseo y así poder llegar a nuestros cajones de salida.
  • Una vez debidamente situados junto al Coliseo, tuvimos que esperar unos 15 minutos a pie parado bajo la lluvia y con bastante frío. Para entrar en calor unas fotos del momento, besos y abrazos deseándonos suerte y a correr.
  • Desde que se dio la salida hasta que salimos por el el arco transcurren unos 8 minutos, el ambiente era espectacular, la imagen de la Vía del Foro Imperial con toda esa cantidad de corredores envueltos en plásticos y chubasqueros de colores chillones  bajo la lluvia hacia un  extraño contraste con la imagen imponente del Coliseo romano bajo la lluvia, al contemplar la grandeza del anfiteatro uno se siente muy pequeño.
  • Cuando empezamos a correr teníamos que ir con mucho cuidado, además de la cantidad de corredores, el adoquín estaba literalmente sembrado de bolsas de basura y chubasqueros de los que la gente se iba despojando. Los primeros kilómetros pasan por el mausoleo de Víctor Manuel II,  junto a Piazza Venecia, Bocca de la Veritá , para dirigirnos hacia el Circo Máximo y la Pirámide.  Van cayendo los kilómetros y arrecian la lluvia y el frío, cuando corres en esas condiciones el cuerpo se entumece, de cintura para arriba te quedas hecho un bloque, en algún momento nos temíamos lo peor, que empezará a granizar, a esto hay que añadir que el adoquín no drena el agua como el asfalto, así que se formaban unos charcos enormes, y teníamos que intentar por todos los medios no pisarlos , ya que quedaban muchos kilómetros por delante y nos podían salir  ampollas y rozaduras. Cada vez que llegábamos a un tramo asfaltado era un lujo, pero el lujo duraba poco, ya que se pisa adoquín durante bastantes kilómetros. Los avituallamientos eran un show, los corredores que no llevábamos guantes, teníamos que parar para poder coger las bebidas y el sólido, ya que debido al frío y la humedad las manos se quedaban rígidas,  ni siquiera podíamos cerrar los puños o coger algún objeto, se nos quedaban las manos como a los  muñecos de Playmobil, es una sensación muy jodida, se te cae todo, se te escurre todo.
  • Aproximadamente entre los kilómetros trece y catorce pasamos junto a la isla Tiberina por la parte opuesta al barrio del Trastevere, después cruzamos el río Tiber para pasar por detrás del castillo,de San Angelo, ya en el 18 pasamos por la Plaza e San Pedro con la Basílica y Vaticano al fondo, esperaba que hubiera mucho más público en ese punto pero la lluvia seguro que amedrentó a mucho público, con el día que hizo no me extraña. 
  • Casi sin darnos cuenta pasamos la media maratón, las sensaciones eran todo lo buenas que podían ser dadas las circunstancias. La carrera, lejos de ser una carrera llana, se torna dura en muchos tramos, con subidas que a priori pueden parecer suaves, pero que con el paso de los kilómetros se hacen bastante duras, como por ejemplo la que hay sobre el kilómetro 28, que es una cuesta con todas las letras y que  a mí personalmente me dejó un tanto tocado, no es una carrera fácil ni mucho menos. El cansancio ya iba haciendo mella, aunque a pesar de la lluvia que todavía nos acompañaba la moral era alta. Fueron pasando los kilómetros, mas o menos en el 34 empecé a encontrarme vacío a pesar de haber tomado plátano y  pasas en los avituallamientos,  empiezo encontrarme peor y les digo a Juan y Angela que voy a bajar el ritmo y que continúen sin mí, se van a regañadientes,  aminoro la marcha hasta el 35, donde me paro para beber tranquilamente, el muro me duró un par de kilómetros, transcurridos los cuales recuperé el ritmo hasta el 39 donde tuve que andar otra vez, momento en el que oigo por detrás, Vamos Javi, Vamos Papá !!!!! En ese momento veo a Virginia y a Javier, el subidón de adrenalina no se puede comparar a nada, allí estaban animándome a grito pelado, me siguieron para verme pasar en distintos puntos del recorrido, a pesar de la lluvia y el frío. Fue entonces cuando comencé a correr otra vez, las plantas de los pies las tenía machacadas por el adoquín, me dolían los pies a rabiar, la espalda era una tabla debido al cansancio, a la lluvia, al adoquín, al frío y a la tensión acumulada por las ganas de llegar...
  • Finalmente en el 40  nos metieron por un túnel larguísimo cuesta arriba, no se veía el final. Cuando vi el túnel que picaba hacia arriba, con adoquín por supuesto, se me cayó el mundo encima, me consolé pensando que por lo menos mientras estaba dentro del túnel no me mojaría...
  • Todo lo que sube baja, así que cuando salimos del dichoso túnel enfilamos una calle cuesta abajo que iba a parar al Mausoleo del Rey Víctor Manuel y acto seguido la Vía del Foro Imperial donde por fin me aguardaba la meta. Cuando vi el arco de meta  se me pusieron los pelos de punta, en ese momento se me quitaron todos los males, corrí hacia la meta saboreando cada instante , intentando estirar los segundos al máximo, no quería que ese momento pasara. Cruzar la meta de un maratón ya es algo que emociona, pero si además llevas mas de cuatro horas corriendo bajo la lluvia y el frío... todavía más.
  • Cuando crucé la meta se veía el imponente Coliseo al  fondo de la Vía de Foro Imperial, me  vinieron muchos pensamientos a la cabeza, me sentía muy orgulloso de lo que había conseguido, entonces recordé una escena de la película Qúo Vadis, recordé a aquel consejero que entraba junto con los generales en los desfiles triunfales en Roma y que a modo de Pepito Grillo decía  susurrando al general triunfador y orgulloso "recuerda que sólo eres un hombre..." 
  • Tras saborear el momentazo me encontré con otro Coloso, Juan, que estaba buscando a Angela, nos pusieron la medalla al cuello y nos fuimos a casa con la satisfacción del deber cumplido. Pedro, 3:39. Juan 4:19 o así, Angela unos cuatro minutos mas que Juan y yo unas 4:27 o así. Todos por debajo de las cuatro horas y media. La carrera no fue nada fácil, así que demasiado...
  •   Después de celebrar el triunfo como se merecía, con los pies y las piernas doloridas, fuimos dando un paseo hasta la iglesia de Santa María de Aracoeli, junto al mausoleo, subimos los 124 empinados escalones y dimos las gracias al Bambino de oro por su ayuda.

  • VINI VIDI VINCI
  • Que significa algo así como:
  • Vinimos,  vimos, bebimos, comimos, hicimos algunas compras, corrimos, disfrutamos, sufrimos, nos tomamos unas cuantas Peronis y nos volvimos...

Javier Martínez Lorenzo


Verdinegro el corazón...